Alerta asociación alemana sobre situación del artista chino Ai Weiwei

El Círculo de Amigos en Alemania del artista chino Ai Weiwei, quien visita este país, alertó sobre la precaria situación política del crítico del régimen y de la estrecha vigilancia al que lo somete Pekín, incluso durante su estancia en el país europeo.

Por ello, la organización hizo un llamado a la opinión pública alemana para que se destaque en el futuro la faceta artística de Ai Weiwei en lugar de su activismo político.

"En caso contrario se le puede poner en una situación que haga que el gobierno chino no vuelva a dejarlo salir del país", advirtió el galerista y portavoz de la iniciativa, Alexander Ochs, a medios alemanes.

Ai Weiwei, perseguido y retenido por las autoridades de su país durante cuatro años y hasta hace sólo unos días, consiguió viajar a Alemania el pasado jueves.

El artista y disidente chino ha recibido permiso de las autoridades para poder moverse libremente y volver al país. Recientemente el autor dejó claro lo importante que es para él el vínculo con su país. "Es el chino de todos los chinos", dijo Ochs.

El Círculo de Amigos en Alemania de Ai Weiwei pidió el año pasado al gobierno alemán que se comprometiera oficialmente y abogara por la causa del artista contemporáneo chino más reconocido, al que las autoridades de Pekín prohibieron durante cuatro años salir del país, retirándole el pasaporte en base a un opaco proceso judicial abierto en su contra por supuesto fraude fiscal.

Y el papel de Alemania fue clave para que Ai Weiwei pudiera viajar. Ochs consideró que fue precisamente la intervención del presidente federal alemán, Joachim Gauck, y de la canciller federal Angela Merkel, así como de varios miembros del gobierno germano, lo que lo hizo posible.

"Estamos muy agradecidos de que la influencia política haya permitido esta situación", apuntó el galerista. "Pero también somos conscientes de que las represiones y la situación de los derechos humanos no ha cambiado en general en el país".

La semana pasada, el artista de 57 años recibió por primera vez su pasaporte, y con ello permiso para viajar fuera del país. Su reacción fue inmediata. El primer país al que quiso viajar fue Alemania.

En la tarde del jueves pasado llegó a la ciudad de Múnich, en el sur del país, y la próxima semana se le espera en la capital Berlín, aunque no se sabe qué día exactamente.

En Múnich fue recibido por su hijo de seis años, que vive con su madre en Berlín después de que el artista decidiera enviarlo allí por temor a las medidas que pudieran adoptar las autoridades chinas para presionarlo.

En Múnich fue sometido a un examen médico, tras ser operado hace seis años de un derrame cerebral en la ciudad alemana, causado por los golpes en la cabeza recibidos por parte de las fuerzas de seguridad china en la provincia de Sichuán.

Y en la ciudad bávara será recibido por la presidenta de la fracción de Los Verdes en el parlamento bávaro regional, Margarete Bause.

Alemania es el país que ha forjado la relación más estrecha con el artista, considerado la "conciencia social" de China.

Fue el país europeo al que Ai Weiwei decidió enviar a su hijo el año pasado. Además, la Universidad de las Artes Berlín le ofreció un puesto de profesor invitado.

La relación contrasta con la de otros países, como Reino Unido, que se vio obligado a disculparse y rectificar una negativa inicial de concederle un visado de larga duración para viajar al país con motivo de una exposición en Londres.

Tras las críticas de medios de comunicación y amigos de artista a la negativa británica de concederle un permiso de estancia en el país de más de tres semanas, el Ministerio del Interior británico ordenó prolongar el visado a seis meses, por lo que tendrá tiempo para preparar su exposición en la Royal Academy of Arts en Londres, que se inaugurará en septiembre.

En un principio, Londres alegó que el artista había dado datos falsos sobre sus antecedentes penales en su solicitud de visado. Todo ello pese a que el artista nunca ha sido siquiera acusado formalmente en su país. Ello llevó a muchos críticos a acusar a Londres de supeditar su política exterior a sus intereses económicos.

Sin embargo, Alemania nunca ha dudado en dar respaldo al artista. En el país es muy reconocido por su obra, que ha sido expuesta en numerosas ocasiones, como su gran muestra individual "Evidence" en el Gropiusbau berlinés.

A los alemanes les gusta su arte conceptual y estético e impresiona esa mezcla de anarquismo inteligente, influido por el dadísta Marcel Duchamp, y de anclaje en la cultura china y apropiación de la historia de su país desde una perspectiva artística, opinó la comentarista Sabine Peschel.

Pero al mismo tiempo su compromiso político y de crítica social, su valor documental y comunicativo y su humanidad.

Y desde el primer tiempo las organizaciones artísticas alemanas apoyaron su causa. En 2011, el mismo año en que fue detenido durante 81 días, fue nombrado miembro de la Academia de las Artes y en la Universidad de las Artes le espera su puesto de profesor invitado durante tres años.

Sin embargo, pese a su apego a Alemania, Ai Weiwei siempre ha dejado claro que quiere vivir en su país y ver sus derechos respetados. Por eso el objetivo de sus defensores en Alemania va más allá de permitirle estar en el país: quieren que pueda volver a trabajar en China con plenas garantías.