La Ruta Milenaria del Atún es un proyecto que busca exaltar la riqueza patrimonial, natural, gastronómica y deportiva de las localidades de Conil de la Frontera, Barbate, Zahara de los Atunes, Tarifa y la Línea de la Concepción, por la cercanía del mar y la explotación del atún como elemento central de su dote marina.

Siendo una iniciativa del Grupo de Desarrollo Pesquero Cádiz-Estrecho, el proyecto tiene como finalidad alcanzar un desarrollo local integrado de los recursos económicos y sociales de las cinco localidades.

El presidente del Grupo de Desarrollo Pesquero, Nicolás Fernández Muñoz, dijo a Notimex que todos los municipios que conforman el proyecto tienen su corazón, su sede, su origen, sus cimientos en el atún y "lo segundo es que el atún le ha dado vida y riqueza a nuestro territorio a lo largo de los siglos".

Sin embargo, anotó que en los últimos tiempos ha sido más difícil porque tanta pesquería ilegal, tantas actuaciones irregulares, de conveniencia, de buques con bandera de conveniencia, hicieron que una pesca desaprensiva, pesca sin control, pusiera en peligro la biomasa, el stock, de los atunes rojos.

Aseveró que se capturaron atunes a los que no les daban tiempo de reproducirse, "y hemos perdido muchísimo en esa biomasa".

Sobre las localidades que acogen la Ruta Milenaria del Atún, Fernández Muñoz resaltó: "Creo que nosotros, nuestro territorio, es un territorio rico, pero no teníamos nada con que pudiésemos enganchar, para que nos conociesen, en otras partes del mundo".

"Yo creo que merecía la pena conocer este territorio, cualquiera, aunque venga un fin de semana, de alguna forma se contagia de este territorio, de esta luz que tenemos ahora, se contagia del sonido del mar y de los pájaros, y tanto en otoño, en verano o en primavera tenemos un tiempo espectacular", dijo.

Un tiempo, añadió, que nos permite hacer multitud de cosas, "y nuestro territorio ha dependido mucho de la pesca, de otras especies que no son el atún también, como los boquerones, sardinas, urta, corvina, borriquete, besugo, melva y por eso hemos determinado un emblema que es el atún".

Fernández Muñoz resaltó que "se trata de un cebo para que vengan a conocernos y enseñarles la multitud de cosas que podemos hacer porque desde el 16 de septiembre hasta junio podemos enseñarle a la gente un montón de cosas que hacer, y eso es la Ruta Milenaria del Atún".

Dentro del ámbito de Raíces, la Ruta Milenaria del Atún repasa todo el legado que han dejado sus moradores a través de los años mediante una serie de itinerarios que dan a conocer la historia de estas localidades.

Desde los primeros asentamientos prehistóricos hasta la actualidad, distintas civilizaciones han dejado una marcada huella en la forma de ser de los habitantes de la región.

En el apartado Vida, el proyecto da a conocer y pone en valor un entorno natural exclusivo y diverso, que ha modelado las costumbres y tradiciones de los lugareños, convirtiéndose en parte fundamental de sus vidas.

Conil de la Frontera, Barbate, Tarifa y La Línea de la Concepción comparten una riqueza natural única y singular. Mar y arena, fauna y flora conviven en cinco ecosistemas propios, marismas, acantilado, pinar, salinas y dunar, de cuya unión y relación se generan magníficas estampas.

La Ruta Milenaria del Atún incluye Sabores, y en ella se realiza un recorrido por la tradición gastronómica y culinaria de las localidades, influenciadas por las distintas culturas y pueblos que han convivido en ellas.

Una gastronomía que conjuga perfectamente el pescado, la carne y la huerta de la Janda, adoptando sabores nuevos y exóticos. Lo tradicional y lo novedoso se armonizan en infinidad de platos servidos en restaurantes y bares de excelente nivel.

Por último, la Ruta Milenaria del Atún en el apartado Emociones pone en valor las distintas modalidades de turismo activo que se desarrollan en la zona, prestando especial atención a aquellas que tienen como entorno fundamental el mar y los espacios que aportan los Parques Naturales de la Breña y Marismas de Barbate, el del Estrecho y el de los Alcornocales.

Se trata de una nueva forma de hacer turismo basado en un respeto absoluto a la naturaleza.