Lecheros mexicanos urgen acabar con importación de formulas lácteas

La Confederación Nacional Campesina (CNC) advirtió de la competencia desleal que significa para los productores de leche la creciente importación de fórmulas y sueros lácteos, y de alimentos líquidos "chatarra" que se "comercializan a precios similares a los de la leche auténtica, lo que es un fraude".

En entrevista, el presidente del Frente Nacional de Productores y Consumidores de Leche, Álvaro González Muñoz, sostuvo que eso ocurre porque en México "no hay una legislación que norme la producción y comercialización de leche que no es leche".

Así, "sin la vigilancia económica y sanitaria, cualquiera puede ofrecer un producto al que le pone nombre de leche y nadie se lo impide", aseveró el dirigente de este organismo de productores de lácteos, afiliado a la CNC.

Afirmó que los "grandes centros comerciales" importan "ese tipo de leche, contratan una empresa que rehidrata la supuesta leche en polvo, la envasan con su nombre y la venden en sus tiendas sin la vigilancia y certificación de calidad y sanidad de las secretarías de Economía y Salud".

Por ello, pidió al procurador federal del Consumidor, Alfredo del Castillo, que "se ponga las pilas y atienda el problema del indiscriminado comercio de fórmulas lácteas y leche adulterada", para "garantizar a los consumidores la calidad y sanidad de los alimentos que consumen junto con sus familias.

González Muñoz precisó que esta competencia desleal se da a pesar de que en México los productores de leche han aumentado su productividad y calidad, aunque ello "en un marco adverso de competitividad".

"En una década, los pequeños productores aumentaron de tres a cinco litros diarios adicionales por vaca; los medianos, entre siete y 10, y los grandes, de nueve a 11 litros adicionales, gracias a una mejor alimentación, el avance de la tecnología de manejo y una sanidad que garantiza calidad del producto", añadió.

El dirigente detalló que hace una década cada vaca producía entre 180 y 190 kilogramos de proteína al año, lo que aumentó en la actualidad hasta 280 kilogramos, y una cantidad similar de grasa.

Eso es el resultado de una mejor alimentación de las vacas lecheras en base a concentrados balanceados y combinados con producto verde, producción nacional que está en peligro ante la importación creciente de fórmulas lácteas, advirtió González Muñoz.