Jóvenes visten de Gala el Hip Hop en Bogotá

El Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo se convirtió en un escenario abierto y gratuito para hacer una verdadera Gala Hip Hop de los mejores exponentes de rap, break dance, grafiti, de dos importantes barriadas de esta capital.

El público vibró, aplaudió, hizo coros y se hizo un reconocimiento a este tipo de música marginada, nacida en los barrios segregados de la ciudad, donde se lucha contra la pobreza, el hambre y la discriminación.

Gracias al apoyo de los gestores de las barriadas de Suba y Usaquén en Bogotá, la Gala Hip Hop se ha convertido en los últimos cuatro años en una importante plataforma musical.

Las agrupaciones que participan este año en la Gala, llegan llenas de nuevas propuestas musicales, convertidas hoy en verdaderas propuestas musicales de protesta de la capital colombiana.

Las bandas Exilio, Colectivo Bantú, Liam MC, Capital Style, Usaquén Team, Censuradox & NF crew y Los Calvos, con sus propias danzas, hicieron un derroche de movimientos en el escenario, que fue seguido por la ovación del público, en su gran mayoría jóvenes.

Bailaron sobre sus cabezas, experimentaron caídas sobre sus hombros, volaron sobre el escenario y dieron vueltas como ruedas locas sensacionales, porque el Hip Hop es una respuesta a la violencia, donde descargan toda la ira exorcizándola a través de este tipo de propuestas.

Pero estos jóvenes bogotanos ya están comenzando a componer líricas completas en una Colombia sumida por más de 50 años en una violencia política y de narcotráfico. Pero ellos con sus bandas no pierden la esperanza y la creatividad, a tal punto que interpretan una visión única de su futuro.

El Hip Hop hoy es muy fuerte, y se ha convertido también en la locución de una juventud que no tiene donde estudiar, que aguanta hambre, que tiene que robar para sobrevivir, porque el Estado no le brinda oportunidades.

Este tipo de música juvenil es una continua búsqueda de identidad para los que no tienen voz, para los que no pierden la esperanza de un vivir mejor.

Los jóvenes desplazados de las comunidades afro colombianas, que a diario llegan a Bogotá, ingresan a este tipo de movimiento para fortalecer el Hip Hop con nuevas propuestas sacadas de su propia experiencia, de sus luchas por sobrevivir.

Los afros empezaron a inyectarle energía al género con sus cantos, danzas, sonidos de tambores y guacharacas. Imprimieron un tumbao (ritmo) diferente, propio de la región Caribe, donde no falta el Hip Hop con tonalidades de cumbia y mapalé.

El Hip Hop no es solo una simple cultura que gira en torno a un ritmo musical, se puede definir como arte.

Es una confrontación entre dos cantantes que en el escenario luchan contra las desigualdades pero con las ganas de cambiar las cosas, a pesar del barro, la droga, la delincuencia y la sangre que corre por sus calles. Esa ... es su poesía, ese ... es su arte.

Sin embargo, las bandas del Hip Hop tienen inconvenientes para grabar su música y hacerla más comercial. Los cantantes de este tipo de música no pueden vivir de su oficio y los discos que salen pertenecen a producciones independientes con un tiraje muy limitado.

Igual sucede con los programas de radio que son los que ponen a escuchar la música. No son más de dos o tres emisoras que le apuestan a promocionar el género.

Estos jóvenes llenos de energía y colores, como ellos mismos lo dicen en sus propias letras musicales, no quieren robar, delinquir, no quieren las drogas, solo buscan un micrófono, un escenario, que puede ser la calle misma, para disparar sus canciones por doquier.