Norte de Chile impulsa el "astro-turismo"

Una alianza público-privada chilena trabaja para consolidar el astro-turismo en Chile, reconocido como uno de los polos astronómicos del mundo.

"Astroturismo Chile" es un proyecto financiado por la estatal Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) y en el cual participan varias entidades como "asociados mandantes" interesadas en el desarrollo de la actividad.

Entre otras organizaciones, también toman parte el Servicio Nacional de Turismo (Sernatur), la Pontificia Universidad Católica de Chile, la European Southern Observatory (ESO) y la Sociedad Chilena de Astronomía (Sochias).

El norte chileno es un lugar que, por excelencia, ha sido escogido en las últimas décadas por organizaciones astronómicas internacionales para colocar sus observatorios con tecnología de última generación que implicó una alta inversión.

En 2012, Chile poseía 40 por ciento de la observación astronómica mundial, tasa que las autoridades chilenas y las organizaciones internacionales del sector creen se elevará a 70 por ciento hacia 2022 gracias a grandes proyectos en desarrollo.

"Astroturismo Chile" apoya a las entidades privadas relacionadas con el turismo astronómico para que cuenten con información relevante a fin de facilitar la toma de decisiones y dar las herramientas para mejorar su competitividad.

Entre esas entidades se encuentran pequeñas y micro empresas, muchas de ellas familiares, que ofrecen alojamientos "astro-turísticos" en el norte chileno, en su mayoría en las regiones de Antofagasta y Coquimbo.

Algunas de estas zonas se encuentran en el Valle del Elqui, en la Región de Coquimbo, distante 530 kilómetros al norte de Santiago, donde se ubican grandes observatorios astronómicos internacionales e inmersa en un aura de misticismo.

A lo largo del valle, que tiene al menos 300 noches sin nubes al año, varias familias convirtieron sus predios en alojamientos astro-turísticos e instalaron puntos de observación del cielo en sus terrenos.

Además, varias personas interesadas en el tema instalaron observatorios turísticos, cuyas sesiones comienzan con charlas sobre el universo y sobre lo que podrán ver esa noche por los telescopios del lugar.

Protegidos para el intenso frío de la noche, los interesados en el tema astronómico pasan entre una y dos horas con expertos observando la bóveda celeste, en una actividad turística que crece año con año y que busca consolidarse.

Además, se buscará difundir en el extranjero las bondades del astro-turismo chileno para incrementar el número de visitantes foráneos a las zonas del país donde se ofrece observar el cielo con una nitidez que muy pocas zonas del mundo son capaces de ofrecer.