Obra de Miguel Mihura sigue vigente a 110 años de su natalicio

El renovador del teatro cómico de la posguerra en España, Miguel Mihura, considerado un dramaturgo adelantado a su tiempo, es evocado a 110 años de su nacimiento, que se cumplen mañana, a través de su obra, que se sigue presentando en los escenarios teatrales.

Prueba de lo anterior, es la adaptación de "Milagro en casa de los López", obra de la que se ofrece temporada en el Teatro Galileo de Madrid, España, hasta el 29 de agosto, bajo la dirección de Manuel Gancedo.

En declaraciones al diario español "El País", el director escénico aseguró que esta obra, estrenada originalmente por Mihura en 1964, "es uno de los secretos mejor guardados del dramaturgo y posiblemente una de sus historias más absurdas y rocambolescas".

Para el director las carcajadas y las reflexiones que ha despertado en el público, más ciertas "señales", que siente le ha mandado el mismísimo Mihura, lo han alentado a seguir y pensar en salir de gira al terminar la temporada en el Teatro Galileo.

De acuerdo con el portal "escritores.org", Miguel Mihura Santos nació en Madrid el 21 de julio de 1905; desde edad temprana se volcó al dibujo en revistas como "Gutiérrez", "Buen Humor" y "Muchas Gracias", en las que publicó bajo el seudónimo de "Miguel Santos".

Su formación académica incluyó estudios superiores y de lenguas extranjeras, así como de dibujo, pintura y música.

Durante la Guerra Civil Española, Mihura publicó bajó el seudónimo "Lilo" en "La ametralladora", escondiéndose y con miedo a represalias.

El portal "biografíasyvidas.com" señala que en 1941 fundó "La Codorniz", famosa revista semanal de la posguerra, que dirigió hasta 1946.

La revista se impuso por su comicidad nueva, ilógica y surrealista que, con la denominación de "humor codornicesco", caracterizó también la producción teatral del autor.

Mihura fue además guionista de más de 25 películas, entre ellas "Bienvenido Mr. Marshall", dirigida por Luis García Berlanga (1921-2010) en 1952.

La verdadera vocación del autor se encontraba en el teatro, esta pasión tenía mucho que ver con la profesión de su padre, quien fue actor; su primera comedia "Tres sombreros de copa" la escribió originalmente en 1932, pero fue estrenada hasta 1952.

Cuentan los biógrafos del dramaturgo que el desfase de 20 años para poder escenificar la pieza, se debe a los ideales conservadores que dominaban a la sociedad española y a ciertos funcionarios que eran opositores de la visión satírica del autor.

En dicha obra el autor narra la historia de "Dionisio", quien duerme en una pensión su última noche antes de casarse, cuando de repente irrumpe en la habitación un grupo de bailarinas que organizan una juerga noctámbula, la cual dura hasta la madrugada.

La pieza plantea la oposición que hay entre el mundo falso y sumamente estrecho de la burguesía de provincias y la libertad, de ese otro modo de vida que es el de las artistas, entregadas a la sorpresa de cada nuevo día.

Otras de las obras más destacadas de Mihura son: "El caso de la señora estupenda", "Una mujer cualquiera", "A media luz los tres", de 1953; "El caso del señor vestido de violeta" (1954), "¡Sublime decisión!", "La canasta" (1955) y "Mi adorado Juan" (1956).

Así como: "Carlota" (1957), "Melocotón en almíbar" (1958), "Maribel y la extraña familia" (1959), "El chalet de Madame Renard" (1961), "La bella Dorotea" (1965), "Ninette y un señor de Murcia" (1964), "La tetera" (1965) y "Sólo el amor y la luna traen fortuna" (1968).

La crítica calificó el conjunto de la producción del artista como una ruptura radical con el humor tradicional, al atacar tanto los tópicos estilísticos como las convenciones sociales, distorsionando el enfoque costumbrista por medio de un deslumbrante ingenio verbal y una sátira fresca y libre.

Finalmente, la vida del destacado dramaturgo Miguel Mihura concluyó en Madrid el 28 de octubre de 1977.