Música, sueños y añoranzas evocan a Lhasa de Sela

Una visión de las líneas artísticas de la danza, en un proyecto que mezcla la forma clásica y la contemporánea, utilizando la naturaleza de la música en vivo, y la estética y la belleza del cuerpo para concluir en una pieza multidisciplinaria, fue la que ofrecieron anoche Diana León y la Compañía Vías con su "Lhasa & Hip Hip Tuk".

La obra, que se presentó en función única en el Teatro de Ciudad, se compone de fragmentos de danzas, unidos para formar una sola composición que procura un contraste escénico.

La primera pieza, "Lhasa", está inspirada en la vida y obra de la cantante Lhasa de Sela, llamada "Capital del Tibet", e inspirada en el "Libro tibetano de la vida y la muerte".

La historia cuenta que al llegar a su casa, evidentemente emocionada, lo primero que hizo la coreógrafa Diana León fue buscar más información sobre aquella mujer a la cual había escuchado cantar mientras todos celebraban el Año Nuevo.

Lo que descubrió fue que ese mismo día la intérprete Lhasa de Sela había fallecido. El impacto fue de mil sensaciones.

Entonces, y como ella misma lo refirió previo a la función, se dio a la tarea de seguirle la pista y como resultado nació el espectáculo "Lhasa & Hip Hip Tuk", que la coreógrafa y directora de la pieza, y la Compañía Vías llevaron al escenario con el apoyo de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México. Anoche, el público aplaudió a rabiar.

Lhasa de Sela nació y pasó su infancia cerca de Woodstock, Nueva York, en 1972, y a partir de los 19 años vivió en Montreal, Canadá.

"La Llorona" (1997), al que siguieron "The living road" (2003) y "Lhasa" (2009) fueron los temas que la consagraron como cantante, distinguida siempre por sus inexplicables y portentosas variaciones musicales.

En "Lhasa & Hip Hip Tuk" se tocaron nueve canciones, interpretadas a modo de sueños, añoranzas, sentimientos que evocan la pasión y la vitalidad que poseía la cantante Lhasa de Sela, cuyas habilidades fueron el resultado de las aventuras, experiencias y mezclas culturales que la sitiaron a lo largo de su vida privada y profesional alrededor del mundo.

La directora explicó que cada canción es diferente, sonora y rítmicamente. Más que ser un homenaje, la pieza busca representar la manera como la diva contemplaba el mundo y qué cosas valoraba. "Lo que trato de hacer es una pieza sobre las cosas que la harían que se identificara como era. Por eso cada canción tiene una atmósfera diferente", abundó.

El proyecto de danza clásica y contemporánea es plataforma de creación, una conexión indefinible por los altos niveles de diversificación entre ambas corrientes, de tal modo que "Hip Hip Tuk" es la pieza complementaria de la composición escénica, la cual está llena de fantasías, inocencia y danza musicalizada, de acuerdo con la creadora del "show".

El espectador observa un mundo donde la realidad cotidiana es una fiesta de cumpleaños; una analogía de la misma rutina que vive el ser humano conforme pasa su vida: Nacer, crecer, vivir y morir. Lo que para todos es salir a la calle y tomar el camión, para ellos es hacer burbujas, echar confeti, hacer aviones de papel y ver la vida sólo como un juego.