Putin reitera su apoyo al presidente de Siria para un cambio político

El presidente ruso Vladimir Putin refrendó hoy su apoyo a su homólogo sirio Bashar al-Assad, pronunciándose a favor de una transformación política pacífica para poner fin al conflicto armado en ese país.

El líder de la Federación Rusa expresó este viernes su inquietud sobre la situación en Siria, la cual "podría desarrollarse como en Libia o Irak", en una sesión de preguntas en el marco del Foro Económico Internacional celebrada en San Petersburgo.

"Me gustaría hacer hincapié en que nuestra postura se basa en la preocupación de que Siria pueda sumergirse en la misma situación en que se encuentra Libia o Irak", puntualizó.

Recordó que antes de que la estructura de poder en Irak y su entonces líder Saddam Hussein fueran destruidos, "no había terroristas allí, no nos olvidemos de eso", por lo que insistió en que Moscú está listo para trabajar con al-Assad para garantizar una transformación política.

"Estamos dispuestos a trabajar con el presidente sirio para pavimentar un camino que permita a todas las personas que viven en Siria participar en el gobierno y escapar de la confrontación armada", sostuvo.

Aseveró que esta transformación política "no se puede hacer por la fuerza", así que Rusia se opone a cualquier uso de la fuerza externa para tratar de poner fin a la guerra civil en Siria, que ya ha dejado arriba de 200 mil muertos en poco más de cuatro años.

Siria ha estado sumida en una guerra civil desde mediados de marzo de 2011, cuando estalló una revuelta popular contra el régimen sirio y desde entonces las fuerzas gubernamentales, grupos opositores y militantes islamistas se disputan el territorio.

Varios países occidentales han apoyado durante mucho tiempo los llamados rebeldes sirios "moderados", mientras que Rusia ha insistido reiteradamente en que al-Assad es el presidente legítimo de Siria, y que los sirios debe elegir su gobierno sin intervención exterior.

En la actualidad, Libia enfrenta su peor ola de violencia desde el inicio de una guerra civil que provocó la caída en 2011 del entonces líder de esa nación, Muammar Gaddafi, ya que el vacío de poder está siendo aprovechado por decenas de milicias que actúan con impunidad.

En Irak, después de la invasión de Estados Unidos que derrocó a Hussein en 2003, la violencia continúa por parte de extremistas sunitas y por el avance del grupo yihadista Estado Islámico (EI), el cual ya ha ocupado extensas zona del norte y oeste de ese país.

Putin afirmó que la política de Estados Unidos para contrarrestar a los yihadistas en Irak y en Siria "ha tenido consecuencias trágicas, lamentablemente", ya que para defenderse los militantes están ahora mejor armados que el ejército iraquí.

En el caso de Siria, Washington ha respaldado a los rebeldes que buscan derrocar a al-Assad y ahora está tratando de construir una oposición siria moderada para luchar contra el EI.

El presidente ruso reiteró sin embargo que corresponde al pueblo sirio decidir el destino de al-Assad y agregó que Rusia no lo vería renunciar, por lo que llamó al líder sirio a trabajar con una oposición "saludable" en las reformas políticas necesarias.