Promueve libro método para fortalecer vínculos entre padres y bebés

Experta en bebés y madre, la psicoterapeuta Vivien Sabel se dio a la tarea de escribir "Cómo hablar con tu bebé desde su nacimiento. El método Blossom", una guía para que los padres se comuniquen con sus pequeños aún antes del lenguaje oral, a partir de una rica corporalidad.

Especialista en el lenguaje de señas británico, Sabel dedica esta publicación sobre todo a aquellas madres interesadas en comprender a sus pequeños desde la salida de su vientre, a partir de un método intuitivo, desarrollado al nacimiento de su propia hija Blossom.

Observar, imitar y responder a las necesidades del recién nacido son los tres pasos básicos con los que trabaja este método que permite conocer mucho mejor el mundo del infante.

Según la especialista, la imitación juega un papel preponderante pues al confirmar y afirmar la comunicación, los bebés se sentirán escuchados y observados; la imitación, añade, puede incluso ayudar a aliviar malestares como el estreñimiento, gas en el tracto digestivo, hambre, sed, frustración, falta de estimulación, sobre estimulación y necesidad de contacto.

Estimula la actividad cerebral del bebé, lo cual ayuda a que éste aprenda sobre ti y sobre él mismo; apoya también a la madre a aprender sobre lo que necesita saber de comunicación del bebé, y a establecer lazos con él.

La imitación, pondera, también ayuda a que el bebé adquiera capacidades de lenguaje, conciencia y confianza corporales.

Una de las principales razones para apoyarse en el método Blossom, dice, es que se ha comprobado que el contacto temprano, la comunicación positiva y la interacción con el medio ambiente, conformado por sus padres y por quienes atienden a los bebés, que favorece este método, son cruciales para el desarrollo cerebral.

Observar las expresiones y los movimientos corporales y faciales del bebé proporcionará información útil para responder a las necesidades del pequeño y, en consecuencia, para ofrecerle una mejor atención.

Y es que para la psicoterapeuta, entre más recurran los interesados a la observación, imitación y respuesta, el bebé avanzará y pasará a su siguiente etapa que es un lenguaje más corporal que hace uso de su lengua, su boca, y sus labios como primera forma de comunicación.

Otro de los capítulos muestra algunos de los ejemplos de mensajes corporales enviados por los bebés a sus padres, entre los cuales destacan los movimientos y gesticulaciones que realizan cuando tienen hambre, cuando quieren dormir o cuando les duele el estómago.

Muestra como reconocer signos de una enfermedad aunque recomienda acudir al médico para su correcto tratamiento.

El quinto apartado está dedicado al lenguaje de señas para el bebé, mostrando cómo se le puede enseñar a éste algunas instrucciones como la de beber, o que es hora de dormir.

Este lenguaje, expone, ayuda a incrementar la comunicación con el bebé; lo apoya para que se sienta entendido, ayuda a que entiendas lo que necesita, reduce la frustración en ambos lados, promueve el desarrollo positivo del cerebro del bebé y su actividad cerebral, apoya a la madre para que refuerce el lenguaje no verbal.

El libro, publicado por Nueva Imagen, incluye un índice analítico y una serie de agradecimientos a quienes contribuyeron con la autora a dar forma a esta guía que busca extender el vínculo de los padres con los pequeños, aún sin la presencia del lenguaje oral.