Aumentan las tensiones entre Alemania y Rusia a causa de Ucrania

La canciller federal alemana, Angela Merkel, se mostró hoy, durante una entrevista para la televisión RTL, más reservada en cuanto a una pronta reintegración de Rusia al Grupo de los Ocho (G-8), tras la reaparición de las hostilidades en Ucrania.

Merkel dijo que la exclusión de Rusia fue "en cierta forma una pérdida, pero al mismo tiempo fue necesaria porque, en vista de la anexión de Crimea, de las luchas en Donezk y Lugansk, Rusia violó partes esenciales de lo que yo denomino como orden pacífico de Europa después de la Segunda Guerra Mundial".

La salida de Rusia de esa agrupación se registró luego de que ese país se anexó la Península de Crimea, además del apoyo del Kremlin a los grupos separatistas prorrusos que luchan en el oriente de Ucrania para independizar esa región.

Por su parte, el ministro alemán de Asuntos Exteriores, Frank Walter Steinmeier, declaró que el retorno de Rusia para formar de nuevo el G-8 era muy necesario para abordar en conjunto las muchas crisis regionales en esa área del mundo.

El ministro alemán expresó en Berlín su gran preocupación por el nuevo brote de hostilidades armadas en el Oriente de Ucrania, donde grupos separatistas prorrusos quieren imponer la independencia de esa región.

Las declaraciones del jefe de la diplomacia alemana se produjeron al término de su encuentro este jueves con el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Pavel Klimkin.

El político alemán manifestó que hasta ahora ha afirmado que la situación en esa zona de Ucrania no es tan estable como para no temer que se salga de control cualquier día.

El ministro ucraniano condenó la reanudación de las hostilidades y acusó a "los terroristas" prorrusos de haber violado en forma brutal el Acuerdo de Minsk. Aseveró que, sin embargo, los soldados ucranianos no cedieron "ni un centímetro" del territorio nacional.

Días antes de la Cumbre del Grupo de los Siete (G-7), prevista para el próximo domingo en Bavaria, se produjo además un intercambio de declaraciones hostiles entre Berlín y Moscú sobre los acontecimientos en Ucrania.

Mientras que el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, declaró en Moscú que había sido una definición errónea el que Merkel haya calificado el proceder de Rusia respecto a la Península de Crimea de anexión, el portavoz del gobierno alemán, Steffen Seibert, manifestó en Berlín que no había ninguna razón para definir lo sucedido de otra manera como ya lo hizo Alemania a principios del 2014.

Es una anexión, dijo Seibert en Berlín, "es una anexión contraria al derecho internacional".

Peskov, por su parte, declaró a medios rusos que Merkel se equivocó de término porque habló de una anexión en vez de una reunificación entre Crimea y Rusia.

El gobierno ruso sostiene que el ingreso de Crimea a Rusia a principios del 2014 fue libre y voluntario. El portavoz de Putin, por su parte, rechazó que los sucesos de Crimea fueran una amenaza para la paz mundial.

Declaró que el peligro para el orden mundial procede de Occidente, que apoyó un "cambio violento de poder" en Ucrania. "Ese fue el momento del vuelco para el orden europeo y mundial", agregó.

El portavoz alemán, por su parte, contestó a la pregunta de cuándo regresaría Rusia al G-8, que no quería definir condiciones pero que ya se vería si hay un giro favorable de ese país respecto a los valores que comparte ese grupo.

Apuntó que uno de esos valores es el respeto al estado de derecho que fue violado por Rusia al anexar a Crimea a su territorio, que hasta entonces había sido parte de Ucrania.