OEA iniciará nuevo capítulo con la asunción de Luis Almagro Lemes

La Organización de los Estados Americanos (OEA) iniciará este martes un nuevo capítulo en sus 67 años de historia con la asunción del excanciller de Uruguay, Luis Almagro Lemes, como Secretario General en sustitución de José Miguel Insulza.

La llegada de Almagro a la OEA se producirá en momentos en que la organización enfrenta una crisis de credibilidad y una creciente competencia por parte de organismos regionales, y un continente donde las divisiones ideológicas se han agudizado.

Almagro reconoció ambas realidades antes y durante su elección el pasado 18 de marzo, en lo que constituyó un mero acto protocolario por ser único candidato al cargo después que el peruano Diego García Sayán y el guatemalteco Eduardo Stein abandonaron la contienda.

En febrero, al presentar su visión de gestión, Almagro llamó a los representantes de los 35 países que conforman el Consejo Permanente de la OEA a darle a esta de nueva cuenta "la credibilidad que hoy todos reclaman".

La visión que expuso entonces fue la de la OEA como una fuerza para la democratización continental, eliminando desigualdades y generando mayores derechos para los habitantes del hemisferio.

Tras su elección un mes después, Almagro acusó incluso que la OEA se había convertido en un foro discursivo, burocrático, alejado de las preocupaciones de los pueblos, anclado en paradigmas del pasado.

Ahí reafirmó su intención de no convertirse en un administrador de la crisis de credibilidad que vive la OEA "sino facilitador de su renovación".

Para analistas como Eric Olson, Director Asociado del Programa de Latinoamérica del Centro Woodrow Wilson, aunque la región tuvo avances y mejoró en el frente democrático, se produjeron situaciones que dificultaron la labor de la OEA e Insulza.

Consideró que si bien el sistema interamericano presenta una condición menos fuerte de la que se esperaba, "han habido otros factores que han debilitado a la OEA".

Entre estas destacaron los golpes de Estado en Paraguay, Honduras y Venezuela y la recurrente crisis en esta última, que se presenta quizá como el reto más inmediata que deberá enfrentar Almagro.

Hasta ahora el político uruguayo ha mantenido una prudente distancia de Venezuela, cuya situación de convirtió en un constante dolor de cabeza para Insulza.

Semanas atrás, a tono con lo declarado en días recientes por Insulza, Almagro sostuvo que los problemas de Venezuela tienen que ser resueltos sin injerencia extranjera.

Su distanciamiento fue notable en el ámbito de los derechos humanos, evitando opinar sobre los procesos judiciales contra los opositores Leopoldo López y Antonio Ledezma, aunque dijo que la OEA exigirá máximas garantías constitucionales para estos.

A decir de expertos como Leopoldo Martínez, Director del Centro para la Democracia y el Desarrollo en las Américas, la gestión de Almagro en la OEA podría empero resultar menos complicada que la de Insulza.

Martínez apuntó lo que consideró el debilitamiento de la influencia de Venezuela a partir de la crisis económica que enfrenta, lo cual ha dificultado su política exterior de apoyo energético, particularmente en el Caribe.

"Venezuela ya no va tener la influencia económica que ha tenido en el Caribe y Centroamérica a través de Petrocaribe y (con la) que venia obstaculizando los pasos que hay que dar para que la OEA tenga más relevancia", apuntó.