Se cumplen tres años sin el barítono alemán Dietrich Fischer-Dieskau

El reconocido barítono alemán Dietrich Fischer-Dieskau, a tres años de su muerte, que se cumplen mañana, es recordado como una de las grandes voces de la ópera del siglo XX.

De acuerdo con el portal "rtve.es", Albert Dietrich Fischer nació en Berlín, Alemania, el 28 de mayo de 1925 y desde pequeño mostró grandes cualidades para el canto, por lo que comenzó con sus primeras lecciones al piano a los nueve años edad y su formación profesional a los 16 años.

El gran debut de Fischer-Dieskau fue en 1943, cuando preparó uno de los ciclos de Franz Schubert (1797-1828), que se volvió en un estandarte a lo largo de su carrera artística y de su vida.

En aquella presentación, un bombardeo de las fuerzas Aliadas sobre Berlín, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), hizo que el cantante, las 200 personas del público y el pianista se refugiaran en un sótano durante dos horas y media.

Una vez pasado el incidente, el público le solicitó al joven debutante que completara las 24 estaciones que conforman el particular "Vía Crucis", de Schubert.

El periódico estadounidense "The New York Times" señala que Fischer fue introducido a las juventudes hitlerianas para servir a su país, por lo que en 1945, justo después de que finalizó el primer semestre en el Conservatorio de Berlín, fue llamado a filas.

Ese mismo año, al norte de Italia, el cantante fue tomado como prisionero de guerra por parte del ejército estadounidense y estuvo en esas condiciones durante los dos años siguientes; esta experiencia le sirvió para poner su talento en contra del horror, por lo que cantaba a los soldados.

Finalizada la experiencia bélica, Fischer-Dieskau dio el gran salto a los escenarios cuando tuvo que sustituir en el último momento, al solista titular de la Ópera de Berlín que interpretaría "Un réquiem alemán" de Johannes Brahms (1833-1897). La Compañía no dejo escapar a la joven promesa, por lo que lo firmaron un contrato, que duró toda la vida del cantante.

En 1962 el barítono ejecutó el estreno de la pieza de Benjamin Britten (1913-1976) "War Requiem" en la Catedral de Coventry, en el Reino Unido, lugar fue destrozado por las bombas alemanas durante el conflicto bélico.

Dietrich Fischer-Dieskau supo cultivar de manera excelsa la ópera, el lied alemán y el oratorio, por lo que siempre fue catalogado como uno de los cantantes más versátiles en su terreno.

La voz del barítono retumbó en grandes escenarios de Europa y Estados Unidos y colaboró con grandes directores como: Daniel Barenboim (1942), Christoph Eschenbach (1940), Claudio Abbado (1933-2014) y su predilecto Wilhelm Furtwängler (1886-1954).

Las inquietudes musicales de Fischer-Dieskau trascendieron más allá del canto, ya que ejerció como director de orquesta en numerosos eventos y grabaciones discográficas.

El intérprete se ganó el título honorífico de "maestro del lied alemán", ya que en sus grabaciones de lied abarcó, además de la obra de Schubert, de Robert Schumann (1810-1856), Brahms, Hugo Wolf (1860-1903), Franz Liszt (1811-1886) y Gustav Mahler (1860-1911).

Algunas de las grabaciones más emblemáticas que realizó el cantante alemán son: "Wagner y Nietzsche: el mistagogo y su apóstata" (1982), "Hablan los sonidos, suenan las palabras" (1990) y "Los lieder de Schubert" (1996).

La última actuación pública relevante de Fischer-Dieskau tuvo lugar en una gala en la Ópera Bávara, en 1992. Después de aquella presentación, el cantante se dedicó al estudio y la investigación tanto de la técnica vocal como del análisis musical del legado liederístico de Schubert.

La pintura fue otra de las pasiones del artista, por lo que en sus últimos años le dedicó gran parte de su tiempo.

El barítono Dietrich Fischer-Dieskau murió 18 de mayo de 2012 y en su honor fue bautizado el asteroide identificado como "42482", pues es un símbolo de que su voz seguirá vibrando en el firmamento.