Cumbres de las Américas, una extraña y curiosa historia

A primera hora del miércoles 17 de diciembre, la Casa Blanca anunció que Cuba liberaba a Alan Gross, un contratista norteamericano preso en La Habana desde 2009, y a un misterioso espía de nacionalidad cubana, que trabajaba para Estados Unidos y llevaba casi veinte años preso.

A cambio, Washington liberó a tres espías cubanos que llevaban más de una década detenidos en suelo norteamericano. La Casa Blanca mantuvo durante años que la detención de Gross era el obstáculo decisivo para cualquier acercamiento.

El acto de ese miércoles no fue el primer gesto de acercamiento del mandatario estadounidense a La Habana. En los seis años que lleva en la Casa Blanca, suavizó las condiciones para que los cubanoamericanos viajasen a la isla y llevaran remesas. En paralelo, Castro adoptó algunas medidas para liberalizar la economía nacional.

La negociación había comenzado mucho antes, en junio de 2013. Los emisarios se reunieron varias veces en Canadá. La reunión clave se desarrolló este otoño en el Vaticano. El papa Francisco ejerció de mediador.

Obama y el Pontífice abordaron el problema en marzo, cuando el presidente de los Estados Unidos visitó Roma. Y ese verano Francisco envió una carta a Obama y a Castro en la que les urgía a resolver la detención de los presos en ambos países.

La cumbre de Panamá fue una oportunidad de excepción para el primer encuentro de la nueva era entre Barack Obama y Raúl Castro. Éste último, al recibir la invitación dijo ante el pleno de los diputados del Partido Comunista su propósito de acudir a la cita con voluntad de entendimiento: "Agradezco la invitación del presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, a participar en la séptima cumbre de las Américas y confirmo que asistiré para expresar nuestras posiciones con sinceridad y respeto por todos los jefes de Estado y de Gobierno, sin excepción".

"La participación de Cuba es resultado del sólido y unánime consenso de América Latina y el Caribe debido a una nueva época", agregó. Recordó el papel que en ello jugó "el permanente reclamo" de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA) en "la eliminación de esas viejas y oprobiosas sanciones a Cuba, establecidas en 1962 por la Organización de Estados Americanos". Esa fue la primera vez que la isla participa en una cumbre del sistema interamericano.

Castro ha pedido que Estados Unidos respete el sistema comunista.

-"Así como respetamos el sistema político de Estados Unidos, exigimos el respeto al nuestro"- y ha destacado que, si bien con la decisión de restablecer las relaciones con Estados Unidos se ha dado un "paso importante", "queda por resolver lo esencial", que es el fin del embargo.

El presidente cubano ha agradecido la voluntad de Obama de normalizar sus vínculos con Cuba, luego de que ambos mandatarios anunciaran el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana, rotas durante 53 años. El dirigente también apreció la intención expresada por Obama de plantear al Congreso de su país la derogación de las leyes del embargo económico y comercial contra Cuba, vigentes desde la década de 1960.

Raúl Castro aprovechó, de paso, para manifestar su respaldo a Venezuela y criticó la decisión del Congreso estadounidense de imponer sanciones a su Gobierno por la represión de las protestas que tuvieron lugar en ese país en febrero. "Seguiremos brindando apoyo frente a los intentos de desestabilizar al Gobierno legítimo que encabeza el compañero presidente Nicolás Maduro Moros y rechazamos la pretensión de imponer sanciones a esa hermana nación".

La decisión adoptada por Washington implica la congelación de activos y denegación o anulación de visados de varias decenas de funcionarios vinculados con la represión de las protestas estudiantiles que se desarrollaron en cinco capitales de Venezuela, y donde murieron en circunstancias diversas 43 personas.

Hace poco más de 4 meses, en enero de 2015, la secretaria los Estados Unidos para América Latina, Roberta Jacobson afirmó que el diálogo sostenido con Cuba sobre el restablecimiento de relaciones ha sido "positivo y productivo" aunque advirtió que la normalización completa de vínculos será un proceso "muy largo". "El restablecimiento de relaciones diplomáticas y de abrir embajadas es solo una parte del proceso más amplio de normalizar relaciones', afirmó Jacobson ante los medios de comunicación.

Su contraparte cubana, la directora para Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores, Josefina Vidal, coincidió en que el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países "será un proceso largo" y que requerirá más contactos entre las partes en fechas que están todavía por determinar.

Con todo, recomposición de relaciones no significa reconciliación de posturas. Que las diferencias siguen siendo amplias quedó claro desde la reunión migratoria que precedió a la diplomática. Las leyes estadunidenses como la Ley de Ajuste Cubano que permite a los cubanos que logran llegar por cualquier medio a territorio estadounidense obtener la residencia permanente después de quedarse un año y un día han sido motivo de tensiones por la negativa de Washington a considerar un cambio.

Washington ha llegado a esta cita con una lista muy concreta de pasos que espera dar: desde que se eliminen los cupos de diplomáticos y sus restricciones --hasta ahora no pueden salir de la capital del país sin un permiso específico-- a que se permita el envío de material diplomático sin límites y el acceso de ciudadanos cubanos a su sección de intereses (o a la futura embajada).

La Habana también tiene demandas concretas para Washington, como "la situación bancaria" de su Sección de Intereses, que lleva casi un año sin encontrar un banco que acepte gestionar sus transacciones, entre otras la gestión de visados.