Lejanas soluciones al problema de la inmigración: Prodi

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) "finalmente" se ha planteado el problema de los flujos migratorios y de la inmigración como un problema internacional, pero las soluciones están todavía lejanas, opinó hoy el expresidente de la Comisión Europea y exprimer ministro italiano, Romano Prodi.

En la conclusión del seminario "El papel de la infraestructura y la tecnología en los procesos de reducción de la pobreza", celebrado en Roma, Prodi resaltó que las razones que impulsan los flujos migratorios siguen sin resolverse.

"Ha quedado claro que las razones que impulsan los flujos de inmigración permenecerán durante largo tiempo en el terreno", dijo.

Señaló que no se trata de una situación transitoria, por lo que se requieren medidas adecuadas, pues las hasta ahora adoptadas son "del todo insuficientes".

Prodi se refirió al exhorto hecho este lunes ante el Consejo de Seguridad de la ONU por la alta representante para la Política Exterior Europea, Federica Mogherini, quien pidió apoyo para la misión militar que la Unión Europea pretende llevar a cabo contra las mafias en Libia que trafican con seres humanos.

El llamado de Mogherini, "es necesario y útil, pero falta ver de qué manera será traducido en acciones concretas", indicó.

El expresidente de la Comisión Europea subrayó que la pobreza, una de las causas de las migraciones, es aún dramática en el mundo, donde un octavo de la humanidad vive con menos de 1.25 dólares al día.

Resaltó que muchos países africanos tienen tasas de crecimiento superiores al promedio mundial, pero han iniciado desde un nivel tan bajo que las consecuencias positivas tardarán mucho tiempo en manifestarse.

Además, dijo, la presión demográfica en el área subsahariana se mantendrá "fuerte" en el largo plazo.

En su discurso ante el Consejo de Seguridad de la ONU, Mogherini dijo que la situación en el Mediterráneo "es sin precedentes y excepcional", por lo que sirve "una respuesta excepcional, inmediata y coordinada".

Advirtió que los flujos migratorios en el Mediterráneo constituyen no sólo una emergencia humanitaria, sino una crisis de seguridad, por lo que es urgente actuar.

Según la Organización Internacional para las Migraciones, en lo que va de 2015 al menos mil 727 inmigrantes han muerto en aguas mediterráneas.

La tragedia más reciente tuvo lugar el mes pasado, cuando una barcaza con unas 900 personas se hundió en el Canal de Sicilia, causando la muerte a unos 800 inmigrantes.