Con baile se despide México de Feria del Libro de Buenos Aires

La Ciudad de México se despidió como invitada de honor de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires con un recital de música popular que se convirtió en una fiesta, en la que el público pudo bailar mambo, cha-cha-chá, sones, rumbas y guarachas.

La sala Jorge Luis Borges se transformó por un rato en un salón de baile en el que sonaron acordes de ritmos caribeños adoptados hace décadas en la capital mexicana y que siguen vigentes porque ya forman parte de la cultura popular del país.

Bajo la batuta del maestro Luis Martínez, el ensamble "Puerto Candela" se adueñó del escenario para construir un clima festivo en la penúltima de las 18 jornadas en que la Feria estuvo abierta al público.

El "fin de fiesta" comenzó con una rumba, pero enseguida se trasladó hasta el puerto veracruzano con "Salón México", un famoso danzón que fue bailado por una pareja vestida de blanco inmaculado, y ella, por supuesto, con flor en el cabello y abanico en mano.

Bastó que se anunciara la interpretación de un cha-cha-chá para que la gente aplaudiera y aceptara la invitación de los bailarines para invadir una improvisada pista en el centro de la sala.

Hombres, mujeres y niños se quedaron ahí para aprovechar el alegre son cubano "Chan chan", pero luego se tomaron un descanso cuando llegó el turno del legendario mambo que presume: "...pero qué bonito y sabroso bailan el mambo las mexicanas".

Cuando el público descansaba las piernas, igual aplaudía a los bailarines que lucían trajes con lentejuelas, altos y brillantes tacones, faldas vaporosas, coloridos trajes e incluso tocados de frutas si la melodía lo ameritaba.

La pista volvió a colmarse con "Son montuno", y aunque la gente pretendía seguir bailando, volvió a sus lugares para disfrutar de un popurrí de boleros que incluyó canciones como "Santa", del mítico Agustín Lara, y "Bonita", de Luis Alcaraz, que permitieron el momento de mayor lucimiento de Violeta Ortega, la cantante de la orquesta.

Rumbas y guarachas evitaron la nostalgia en la despedida de la Ciudad de México, que durante dos semanas y media fue protagonista de la Feria con un amplio pabellón que fue uno de los favoritos del público que disfrutó de más de 130 actividades culturales.