Concluye exposición de Gustavo Aceves en la Puerta de Brandenburgo

La exposición "Lapidarium", del artista mexicano Gustavo Aceves, concluyó con éxito su exhibición en el monumento más emblemático de Berlín, la Puerta de Brandenburgo, lo cual creó controversia a nivel político.

La orgullosa Cuadriga que corona la Puerta de Brandenburgo tuvo compañía del 29 de abril al 10 de mayo; las esculturas equinas de Gustavo Aceves, que no solo constituyeron un espectáculo por si mismo, sino también por su proceso de colocación.

Una enorme grúa transportó caballos y segmentos de ellos, hechos de bronce, hierro y mármol. Prácticamente llegaron volando despacio, cruzando la Plaza París para ser colocados frente a la Puerta de Brandenburgo.

Los caballos espectrales de Gustavo Aceves llamaron poderosamente la atención de los muchos paseantes por esa zona de Berlín, que es indudablemente el magneto principal de la capital alemana.

Entre las 20 esculturas abundan segmentos equinos, cuyas costillas quedan expuestas o están sobre barcas semidesechas o grandes bloques de piedra.

Gustavo Aceves, quien definió esta propuesta como triste, dijo que en estas piezas representar el drama de los fugitivos africanos de la pobreza que cruzan el Mediterráneo en busca de una vida mejor en Europa Occidental, pero que muchos de ellos perecen en el intento.

La suerte ayudó a Gustavo Aceves. El jurado del concurso berlinés Arte en la Construcción no resultó convencido con el proyecto y el 14 de abril emitió su voto negativo.

Pero a pesar de eso ocurrió algo inesperado: la ciudad le otorgó al escultor mexicano el permiso de exhibir su obra junto frente a la Puerta de Brandenburgo, y la acción se puso de inmediato en marcha, de manera que las esculturas fueron colocadas en ese prominente punto de la ciudad.

La consejera municipal de Cultura, Sabine Weissler, declaró ese mismo día que no sabía lo qué había pasado, pero que lo averiguaría.

Por su parte, la legisladora berlinesa Sabine Bangert, de 60 años, criticó abiertamente que hubiera un Consejo Municipal de Arte, cuya resolución en contra fue ignorada.

Los fantasmales caballos de Gustavo Aceves, sin embargo, captaron la atención del público. Una joven turista española los calificó de increíbles y magníficos, un paseante berlinés dijo que eran impresionantes, mientras un grupos de turistas les tomaron fotografías.

Por su parte, el experto de cultura del partido Unión Demócrata Cristiana, Michael Braun, preguntó por qué se habían colocado ahí esos caballos, y subrayó que no hubo un debate público para tomar la decisión y que ese punto de la ciudad es "el lugar central para los alemanes", por lo que ese tipo de exposiciones deben permanecer lejos de él.

A pesar de la oposición, el miércoles 29 de abril se tomó la zona en medio de las dos mitades de la Plaza París y se procedió a la colocación de las esculturas con ayuda del un imponente equipo técnico.

Ya había habido en otra ocasión pleitos entre los representantes culturales de la ciudad por la exposición de un caballo de cuatro metros de alto del escultor colombiano Fernando Botero. En esa ocasión, la hoy ministra alemana de Cultura, Monika Grütters, cuestionó la decisión.

"Se necesita mucho valor para comparar una escultura con el Monumento Nacional de los alemanes", dijo.

A pesar de todas las reacciones airadas, la obra de Gustavo Aceves inició una conversación artística con el símbolo por excelencia de las diferentes facetas de la historia alemana. La Puerta de Brandenburgo sufrió enormes daños durante la Segunda Guerra Mundial y al mismo tiempo marcó la división entre las dos Alemanias para después convertirse en el símbolo de su reunificación y reconciliación.

Gustavo Aceves reconoció sentirse "tocado" al haber conseguido exponer sus esculturas en un lugar tan significativo como la Puerta de Brandenburgo.

Desde un inicio tenía claro que era el espacio indicado para realizar la muestra pero era consciente de las dificultades que acarrearía hacer su sueño realidad.

"Es un golpe de fortuna haber sido invitado en esta fecha histórica, en esta semana que es tan simbólica para Alemania y el mundo, es todo un honor", aseguró.

Con ello se refirió a la semana del 8 de mayo, cuando se cumplieron 70 años del término de la Segunda Guerra Mundial, una conflagración desatada por la Alemania nazi.

Atrás quedaron seis años de trabajo que simplemente culminan una primera etapa de su proyecto, porque este seguirá exhibiéndose en diferentes ciudades del mundo (Roma, Venecia, Pekín y Londres) hasta regresar de nuevo a Ciudad de México, su lugar de procedencia.

"Esta es sólo la primera etapa, se están haciendo más caballos en bronce y mármol que se irán incorporando en cada ciudad en la que expongamos hasta llegar a los 104 caballos que estarán en Ciudad de México. Aquí en Berlín hay solo 20 esculturas equinas", declaró el artista mexicano.

Todos los caballos son diferentes, piezas únicas cuyo denominador común se limita a su dimensión, ya que todos ellos parten de los caballos de la Cuadriga de San Marcos. En relación a los materiales, existe una enorme variedad.

En su recorrido por Europa acompaña a Aceves el cineasta mexicano José Botaya, con quien inició este proyecto años atrás. Su compañero prepara un vídeo con todas las imágenes de las exposiciones que se está llevando a cabo.

Se trata de un "work in progress", un proyecto que va creciendo a medida que lo hace la obra de Aceves y cuyo resultado final será una obra videográfica que aglutine todas las muestras realizadas.

Botaya reconoce a Notimex que "es complicado plasmar la obra de un autor", aun así agradece enormemente la generosidad de Gustavo Aceves de permitirle contar con voz propia una lectura de "Lapidarium".

"Los materiales han sido toda una aventura. Al querer intentar marcar una evolución en ese proceso, empecé el proyecto con madera y mármoles antiguos y con diferentes formas del bronce, para después pasar a utilizar materiales nuevos como el bronce blanco, porque iban de la mano con el símbolo de lo que quiere transmitir el caballo", dijo el artista en Berlín.