Damián Ortega desacraliza a grandes escultores con muestra de unicel

El artista mexicano Damián Ortega presentó su primera exposición individual en Brasil, en la que conjuga técnicas innovadoras para esculpir con motosierras y cables electrificados sobre bloques de unicel y así reproducir obras de escultores como Auguste Rodin, Alberto Giacometti o Henry Moore.

"El fin de la materia" es el nombre de la muestra con la que Ortega desafía las técnicas de trabajo de grandes nombres de la escultura del siglo XX, adeptos al mármol y el bronce, al tiempo que brinda a los artistas un homenaje en el Museo de Arte Moderno (MAM) de Río de Janeiro.

Hasta el 14 de junio próximo, los visitantes pueden asistir a una exposición en continua progresión, pues si bien ya se pueden ver reproducciones de obras como "El hombre que camina I", de Giacometti, o "Balloon Dog", del estadounidense Jeff Koons, todas ellas en poliestireno expandido, los asistentes podrán presenciar cómo se realizan nuevas piezas en el taller instalado en el MAM.

Lo más singular, es la conjugación de reproducción de obras emblemáticas con el hecho de que sean ejecutadas por artesanos que proceden de las escuelas de samba, donde las técnicas son menos ortodoxas.

"El foco principal de la exposición es el proceso de creación de las esculturas. La mayoría de veces utilizamos material que todo el mundo tiene en casa y al que no presta atención, como una motosierra o un cable de níquel", explicó Charles Rocha, escultor de varias escuelas del Carnaval de Río de Janeiro y uno de los artesanos que participan en la exposición.

"Fue interesante poder aportar nuestro conocimiento en materiales específicos que usamos en la Ciudad de Samba cuando hacemos las carrozas para el desfile en el Sambódromo. Creo que aportamos muchas cosas también a Ortega", detalló.

Rocha consideró que trabajar para una exposición "es muy diferente al Carnaval, cuando hay un estrés total y tienes que emplearte toda la noche".

En el taller donde se elaboran las piezas abundan utensilios como cuchillos, sierras, cables de corriente que cortan como mantequilla el unicel, colas que se mezclan y se solidifican, permitiendo ensamblar los pedazos de poliestireno expandido, que terminan por representar todo tipo de objetos y obras de arte.

"Tardamos días para realizar una pieza", indicó Daniel Soares, otro artesano empleado habitualmente por las escuelas de samba y que participa ahora en la colectiva.

"Realizar esta exposición del artista mexicano Damián Ortega es un privilegio para el museo. Además de ser uno de los artistas más interesantes de la escena contemporánea internacional, tiene un intenso diálogo con el arte y la cultura brasileñas", señaló el comisario de la exposición, Luiz Camillo Osorio, en referencia a reproducciones de obras del artista brasileño Ernesto Neto en la exposición.

"Mezclar prácticas de 'atelier' con los barracones del Carnaval, contaminar la pureza clásica con las impurezas de la fiesta, es una manera de dar vida a la historia del arte", subrayó Camillo Osorio, quien elogió la capacidad de Damián Ortega (1967), quien vive entre Ciudad de México y Berlín.