Niño huichol celebra su día cantando en calles de Tepic

Paulino Carrillo López, niño wixárika de seis años, camina todos los días por calles de Tepic junto a su padre, Vicente Carrillo, buscando cafeterías, taquerías y negocios donde, acompañados con una guitarra, puedan cantar.

Vestido con su traje tradicional y un sombrero, Paulino lleva consigo unas bolsas en las que carga dulces y regalos que le ofrece la gente, y asegura que gusta de dos cosas, trabajar con su papá y caminar por la ciudad.

Su equipo de trabajo se compone también de un altavoz y un micrófono de diadema, y entre su repertorio, el niño enlistó las canciones populares como Amor de cuatro paredes, Se va muriendo mi alma, Tu risa, Las edades, Mátalas, Tuve una novia, Camaleón.

Su padre, Vicente Carrillo, señala que desde hace tres años viven en Tepic, en casas improvisadas sobre la Plaza de la Música, en la ribera del río Mololoa, pero que son originarios de la Sierra de Jalisco, y que están aquí por la sequía, además de la falta de oportunidades.

"Para nosotros es su trabajo (del niño), trabajamos porque de otra forma no podemos vivir, tengo a mis hijos estudiando, me cuesta mucho y no tenemos renta, estamos en la plaza Mololoa, habemos varias familias ahí, pero los funcionarios no nos hacen caso, pedimos un terreno o algo para vivir", justifica el padre de Paulino.

Vicente Carrillo también es artesano, aunque por las bajas ventas, ha tenido que dedicarse a su otro oficio, como músico. A Paulino tuvo que incluirlo, porque todavía no acude a la escuela.

"Somos músicos líricos, no hay venta, y tengo cuatro hijos, y esto da para comer pero no para hacer dinero" sostiene.

Desde mediados de enero, Paulino decidió acompañar a su padre y dedicarse a la música, a partir del ejemplo de su primo Yuawi López Carrillo, quien concursó en un programa de talentos de la televisión y que también tiene seis años.

"Nosotros somos líricos, no hemos aprendido en clases o escuelas de música, sólo con oído, ponemos música en el aparato que tenemos, bajamos música para ensayar y cantar, y así buscamos la vida", dice Vicente.

Ambos trabajan cantando todo el día, pero la jornada puede suspenderse si Paulino se cansa, porque el padre dijo que no buscar forzarlo; por el contrario, quiere inculcarle a su hijo un oficio que disfrute.

"La mamá también canta, es nuestra vocalista, pero ahora no puede salir porque está cuidando al bebé y ve a los otros niños", señala el hombre que lleva de la mano a Paulino y su guitarra.

Agradece los dulces que va recibiendo su hijo, por la celebración del Día del Niño, además de los aplausos por la interpretación musical de ambos.