Advierten prejuicio y desinformación en críticas a Junípero Serra

Las críticas y polémicas contra Junípero Serra, misionero de México y "apóstol de California", se deben a prejuicios y falta de información, advirtió hoy Rose Marie Beebe, profesora de Literatura Española en la Santa Clara University.

En entrevista con Notimex, una de las investigadoras que más ha estudiado al religioso español, salió al paso del proyecto de un grupo de californianos que pretende quitar el busto de Serra de la galería de hombres ilustres en el Capitolio de Washington.

Justo cuando El Vaticano confirmó que el Papa Francisco lo declarará santo el próximo 23 de septiembre en Washington, se revivió un debate sobre el sistema de las misiones católicas en California, donde convivían españoles e indígenas, algunas de las cuales fueron fundadas por Junípero.

Beebe y otros especialistas rechazaron esa versión en un encuentro que se realizó este jueves en la sede del Instituto Agustinianum, a unos pasos de la Plaza de San Pedro.

En el debate participaron Rubén Mendoza, descendiente de mexicanos y profesor de Arqueología en la California State University; Francis J. Weber, que fue archivista de la Arquidiócesis de Los Ángeles y Robert Senkewicz, profesor de Historia en Santa Clara University, esposo de Beebe.

Senkewicz y Beebe han revelado hechos históricos en torno a la figura de Serra, oriundo de Mallorca, España, que llegó al puerto de Veracruz, México, en 1749.

Serra tras pasar ocho años en la Sierra Gorda, en Querétaro, junto a otros 15 franciscanos emprendió su camino hasta California, donde permaneció hasta su muerte.

La investigación de los dos profesores universitarios fue plasmada en un libro, publicado en fecha reciente bajo el título "Junípero Serra. California, Indians, and the Transformation of a Missionari", de la University of Oklahoma.

Senkewicz y Beebe no eludieron la controversia en su exposición. Recordaron que para los misioneros de la época, el bautismo era un compromiso para toda la vida e implicaba fidelidad a la comunidad.

Por ello, cuando algunos nativos dejaban la misión sin permiso, los misioneros enviaba a otros indígenas o militares a capturarlos.

"Como hombre y como misionero (Serra) era fantástico. Debe ser considerado santo porque dedicó su vida a llevar el cristianismo al nuevo mundo, a convertir a los indígenas. Mucha gente va a decir que existió crueldad en el sistema de las misiones y todo eso", explicó Beebe.

"Eso era parte de la vida, de los soldados de entonces. Junípero Serra no inventó eso, no le pasó por la mente el tema de los azotes. Pero se sabía que era la manera de castigar o de mostrar un ejemplo, de cómo la gente debía portarse", añadió.

Senkewicz precisó que el religioso español también supo adoptar un estilo de evangelización respetuoso.

"Atestiguaba la fe y esperaba que gradualmente los nativos americanos fuesen atraídos. No soy un teólogo, pero no creo que se canonice a alguien por ser perfecto ni siquiera San Pedro lo era", consideró.

Beebe aseguró que no era el clásico santo, como cualquier persona expresaba enojo y frustración, era "muy complicado" y en ocasiones no podía controlar sus emociones. Sabía que tenía problemas con la paciencia y era algo que buscaba controlar, en ocasiones sin éxito.

Reconoció que en Estados Unidos existe mucho desconocimiento sobre la vida de Serra, aunque los niños criados en California saben que él fundó la misión en San Diego y trabajó ahí por varios años.

Insistió que pocos conocen que era un catedrático en España y podía haber pasado el resto de su vida en Mallorca, en cambio quiso otra cosa y a los 35 años decidió ir a enseñar con los indígenas lo que había aprendido, era filósofo y teólogo.

Según la investigadora, él no hubiera estado contento de ser declarado santo, porque no se hizo misionero por la fama, sino que pensó que su destino era morir como muchos de sus compañeros que vivieron una existencia de soledad, en la frontera, en una misión y comunicándose con los indígenas por medio de gestos.

"Los mexicanos aprecian a este señor mucho más que mucha gente en Estados Unidos, los individuos que critican a Serra no lo entienden, solamente piensan en lo que pasó con las misiones y con los indígenas", consideró.

"En México lo ven como una gran persona, que evangelizó y tuvo contacto con las comunidades", afirmó.

"Existe una polémica, mucha gente va a decir que no se puede canonizar a este hombre porque era brutal, pero no conocen toda la historia, es muy fácil decir que lo aprendido en la escuela es el punto final y basta", señaló la académica.

"Pero una persona educada, instruida no diría la misma cosa si tuviera toda la información", ponderó.