Luz artificial en los puertos atrae a fauna marina que daña a barcos

La iluminación artificial en los puertos estaría alterando la composición de algunas criaturas marinas, ya que la luz las atrae y están adhiriéndose a los muelles y a los barcos, causando severos daños, sugiere una investigación.

Un grupo de científicos investigaron el impacto de la luz artificial en los movimientos que están detectándose entre algunas especies marinas y encontraron que la iluminación nocturna efectivamente influye en la fauna.

Los gusanos de quilla, por ejemplo, son atraídos por las luces, aunque otro tipo de animales fueron disuadidos por la luz y se alejaron buscando aguas más oscuras, refieren los investigadores en un artículo publicado en la revista científica Biology Letters.

"La presencia de iluminación en la noche puede cambiar la composición de estas comunidades marinas", sostiene el doctor Thomas Davies, de la Universidad de Exeter, Reino Unido, y explica que la luz artificial aumentaría la presencia de especies que pueden dañar los barcos.

Estima que un poco menos de una cuarta parte de las regiones costeras del mundo, excluyendo la Antártida, cuentan con iluminación artificial durante la noche. "Puertos, puertos deportivos, plataformas petroleras y la pesca contribuyen al resplandor", añade.

Para estudiar el impacto, los investigadores analizaron a las criaturas sésiles: pequeños animales que viven en los sedimentos o se fijan a las superficies duras, incluidos los mejillones, percebes, esponjas y ascidias.

Cuando estos invertebrados se encuentran en la etapa larval de su ciclo de vida, utilizan la luz para buscar el mejor lugar para aferrarse, donde luego pasarán sus años adultos.

El doctor Davies dice que en ese proceso -de encontrar el hábitat correcto- muchas especies se guían por la intensidad y la calidad espectral de la luz.

Para verificarlo, el equipo construyó balsas artificiales y los expuso a diferentes condiciones de iluminación en el estrecho de Menai, que se encuentra entre la isla de Anglesey y la costa noroeste de Gales.

Los investigadores encontraron que algunas especies, incluyendo una pequeña criatura de cerdas -llamada Plumularia setacea- y una ascidia colonial, optaron por la oscuridad y que pocos se asentaron en las balsas bien iluminadas.

Otros, como los gusanos de la quilla, fueron atraídos por la luz, lo cual es lamentable para el sector del transporte marítimo, pues la afluencia de estos animales pueden ralentizar barcos y es caro eliminarlos de la superficie.

"Su presencia está causando un problema significativo en puertos marinos, pero hay ciertas cosas que se pueden hacer", explica Davies y sugiere evitar el uso de luz artificial en principio y realizar nuevos estudios sobre la iluminación para determinar la causa de su efecto.