Falta de control de esfínter en niños tendría motivos psicológicos

La experta en psicología del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Jalisco, Esmeralda Yelisse García Ortega, afirmó que detrás de la encopresis (pérdida involuntaria de materia fecal) en niños existen motivos orgánicos o psicológicos.

Explicó que cuando se presenta la encopresis en niños a partir de los 4 años de edad, es porque no lograron consolidar el control de sus esfínteres o, bien, que en un momento lo hicieron y retrocedieron en ello a causa de problemas psicológicos.

Esta alteración, dijo, puede presentarse acompañada de estreñimiento o incontinencia por rebosamiento, en donde el niño al "aguantarse" las ganas de defecar termina por tener fugas de materia fecal.

"O bien, si no existe el factor antes mencionada, presenta evacuaciones en pequeña o gran cantidad en lugares no determinados para hacer sus necesidades fisiológicas (fuera del baño) y sobre la ropa interior", aseguró.

Añadió que para considerar que existe el trastorno, se debe presentar la problemática por lo menos durante tres meses continuos, las fugas o evacuaciones pueden, incluso, presentarse dos o tres veces por semana o una vez por mes.

Una vez que se advierte en el infante, es necesario que el médico descarte si el origen de la encopresis es fisiológico u orgánico o psicológico, de ser así estaría entonces, asociada a factores emocionales en el niño.

Asimismo, puede ser resultado de ejercer una presión constante en el pequeño para abandonar el uso del pañal, periodo que normalmente inicia a los 2 años de edad y culmina alrededor de los 4, cuando el niño ya es capaz de controlar sus esfínteres por sí solo.

Recalcó que la insistencia constante puede dar como resultado la encopresis, por lo cual, se debe respetar al niño en tiempo y espacio para que conforme a sus capacidades pueda hacer uso del retrete.

García Ortega indicó, además, que el trastorno puede ser reflejo de tensión en el niño, que no le permite sacar o liberar sus emociones, de ahí que sufre a la par de estreñimiento o, por el contrario, la única fuga que encuentra es la evacuación, para desahogar sentimientos y situaciones que no es capaz de expresar.

En esto, dijo, es evidente que puede estar estresado por problemas en su seno familiar; por ello, la terapia psicológica es el camino de la recuperación, la cual debe estar enfocada a los padres, quienes reforzarán o no esta práctica en el infante.

Agregó que otro aspecto a considerar es que puede ser un llamado de atención por parte del niño, que de alguna manera necesita ser tomado en cuenta, aunque "pague el precio del regaño".

Sugirió que los padres deben vigilar la alimentación del infante y monitorear cuántas veces se presentan fugas o evacuaciones involuntarias, a fin de delimitar la frecuencia del problema y los avances del niño, una vez que inicia tratamiento.

La especialista advirtió que los progenitores deben abstenerse de regañar al infante si no logra controlar sus esfínteres, ya que esto tomará tiempo, aunado a que no deben utilizar calificativos ofensivos, como el hecho de llamarlo "sucio", porque presenta esta problemática.

"Con un adecuado manejo psicológico y medidas higiénico dietéticas, se podrá superar la problemática, de hecho se recomienda elogiar sus avances", destacó la especialista en Psicología.

De no atenderse de forma oportuna o adecuada, indicó García Ortega, la encopresis puede repercutir en la estabilidad psicológica del niño en su vida adulta e incluso, acarrear problemas en sus relaciones afectivas y otros ámbitos, ya que no podrá actuar con soltura sino que tenderá a ser aprensivo con objetos y personas.