Alemania, progresista en materia de inmigración

Alemania se convirtió en uno de los países más avanzados en materia de inmigración, según el informe pericial que hoy presentó aquí el Consejo de Expertos de Fundaciones sobre Integración y Migración (SVR, por sus siglas en alemán).

En dicho documento se concluyó que el país se comporta mejor de lo que se podría esperar, a pesar del discurso público actual. Alemania se sitúa en un rango similar al de otros países con gran experiencia migratoria como Suecia, Canadá o Estados Unidos.

"En el ámbito internacional, Alemania se suma al grupo de países avanzados en materia de inmigración. Somos mejores de lo que pensamos", aseguró la presidenta del Consejo de Expertos, Christine Lagenfeld.

No en vano, el SVR apuntó que Alemania en los últimos años ganó terreno político y conceptualmente de manera significativa en muchos ámbitos de la gestión de la inmigración y la promoción de la integración.

"En el debate político en Alemania, esto a menudo se pasa por alto", recordó Langenfeld. No obstante, huyó de la autocomplacencia y dijo que este buen comportamiento "no significa que el país pueda sentarse y relajarse, porque Alemania aún carece de una estrategia de política migratoria".

"La estrategia pasa también porque Alemania se identifique como un país de inmigración y es importante mejorar su imagen como un país de inmigración", señaló.

Aprender de otras naciones es otro de los puntos destacados del sexto informe del SVR, que indicó que a menudo el discurso político se centra en la demanda de impulsar políticas similares a las realizadas en Canadá, Suecia o Estados Unidos, dando la idea de que Alemania se ha quedado rezagada en política migratoria.

"Estas afirmaciones, sin embargo, son la evidencia de que todavía se tiene poca experiencia", apuntó el informe. Por eso, el documento comparó las políticas de integración y migración de Alemania con las de otros países que públicamente se perciben como exitosos en estos ámbitos.

La comparación entre países demuestra que en tres áreas clave (la emigración laboral, el derecho a la ciudadanía y la política de asilo), Alemania puede aprender solo parcialmente del resto de países.

Lagenfeld dijo que Alemania no puede copiar las políticas de otros por tres razones: por un lado las diferentes condiciones políticas, económicas, sociales y geográficas específicas de cada país.

Por otro lado, añadió, Alemania en áreas como la política de migración laboral se convirtió en pionero, y finalmente hay una tendencia a la convergencia, con el resultado de que las políticas de inmigración de los países se asemejan cada vez más.

En este sentido, apuntó que Canadá y Alemania se acercaron, por ejemplo, en sus políticas de inmigración laboral. Así, Canadá fue abandonando su inmigración orientada puramente en capital humano, mientras Alemania se alejó del principio de "no a la inmigración sin contrato de trabajo".

"Una política de inmigración e integración de éxito es mucho más que leyes liberales", aclaró Lagenfeld, quien insistió en que Alemania debe situarse con fuerza y mayor credibilidad como un país de inmigración tanto dentro de sus fronteras como en el ámbito internacional.

"Es una tarea central de la política identificar a Alemania como un país de inmigración. En este sentido, los incendios intencionales de albergues para refugiados son un golpe devastador", señaló la experta del SVR.

En su opinión, los políticos deben explicar mejor las decisiones y dejar claro que la inmigración no se debe solo a la escasez demográfica y a que es necesaria para Alemania.

"Los políticos deben acercarse a los ciudadanos y buscar el diálogo. Un país de inmigración moderna necesita una identidad clara y unas reglas claras para la acogida y la convivencia", concluyó Lagenfeld.