Sofía Segovia revisa Revolución mexicana desde la óptica del noreste

Con "El murmullo de las abejas", la escritora Sofía Segovia le da voz a las personas comunes del noreste del país, que vivieron la época de la Revolución mexicana. Se trata de su segunda obra publicada y ya está disponible en diversas librerías del país.

En entrevista con Notimex, la escritora, quien antes de ser autora se considera fiel lectora, señaló que la historia inicia días antes de que estalle el conflicto armando, en una hacienda, donde una nana que parece ser eterna se levanta de su mecedora para rescatar a un niño deforme, cubierto de un manto vivo de abejas.

Ese niño, llamado "Simonopio", destaca por su bondad y será el responsable de cambiar la historia de la familia que lo acogió y de toda la región. "Él va a ser la diferencia entre la vida y la muerte para la población", puntualizó la autora.

Segovia compartió que en la novela son apreciables los días previos a la Revolución, pues le interesaba mostrar la inocencia que había antes de que ese conflicto estallara y cambiara a la sociedad mexicana.

"Además, nos cambió como región, el noreste era más de campo que de ciudad, y Linares era más importante que Monterrey", mencionó.

Para lograr transportar al lector a la época de la Revolución, dijo, fue necesario realizar mucha investigación, orientada a conocer a la gente que vivió el conflicto armado.

"La investigación me llevó a conocer qué música escuchaba la gente del noreste, qué comían, qué pensaban. También, por ejemplo, estudié la influencia española y ahí di con la historia de la aspirina, todo eso me ayudó a construir los detalles, lo que le da más vida a la historia que los hechos históricos", explicó.

Con este libro, confesó Segovia, busca contar una de tantas historias de la gente que fue testigo de la Revolución, "no de aquella que sale en las estampitas de la primaria, sino de la gente del noreste que nos sentimos tan apartados".

Respecto al proceso de creación, la autora recordó que tardó poco más de dos años en darle vida a esta obra, bajo un método de trabajo centrado en escribir y corregir.

"No tengo un manuscrito preliminar que se corrija al final, sino que cuando he terminado tengo ya un texto pulido, muy cuidado y sin cabos sueltos, porque antes hubo mil correcciones", mencionó.

En esta obra, además, Segovia hace justicia a las abejas, insectos que a lo largo de su vida le han dado miedo, por lo que en la novela, "las llevé de una manera mística, muy mágica, ellas son las dadoras de vida desde que protegen al niño y lo ayudan a sobrevivir la noche abandonado y luego lo acompañan como maestras de la vida".

Del título, dijo que éste refiere a un murmullo, que en su opinión todos lo tienen, pero el ajetreado modo de vida actual impide que sea escuchado.

La historia, abundó, parte de un olvido: "somos muy dados a querer olvidar lo que nos duele y que nos hace infelices (...) pero es bueno recordar para saber de dónde vienes y tener visión de a dónde vas y también para no repetir los errores del pasado".

Para Segovia, el principal reto al que se enfrentó a la hora de escribir "El murmullo de las abejas" fue dejarse atrapar por la historia., pues "originalmente 'Simonopio' no era el personaje principal, pero se apoderó de la historia y ya no quiso pasar a segundo plano, por lo que él guía toda la historia".

Si bien el proceso de creación de esta novela no fue sencillo, para su autora escribirla fue gozoso, pues implicó vivir todas las emociones que plasma: risas, alegrías y tristezas, que espera transmitirle a su lector.

"Los invito a leer esta historia que encontrarán fascinante desde la primera página, es la historia de todos, es una historia que creo que encontrarán novedosa y espero les guste hasta el punto final", concluyó.