Presentan el libro "Autores judeoconversos en la Ciudad de México"

A lo largo de la historia, la literatura mexicana se ha enriquecido de otras culturas, toda vez que el arte de las letras no puede quedarse encasillado, sino que tiene que abrirse y voltear al mundo, ver a otros autores y tomar sus ideas, pensamientos, formas de escritura para irse influyendo, aseguró la escritora y Herlinda Dabbah Mustri.

Entrevistada tras la presentación del libro "Autores judeoconversos en la Ciudad de México", realizada la víspera en el Centro Cultural México-Israel en el Centro Histórico de esta capital, la coautora de la citada obra comentó que la cultura española, argentina y judía son algunas de las que han enriquecido la literatura nacional.

"Por ejemplo, en el siglo XX los contemporáneos voltearon la mirada a Europa, a otros escritores y a su literatura, tomando mucha influencia de ellos", dijo.

La obra, publicada por Palabras Plumas Editores, recopila la obra de 11 autores de la Santa Inquisición, algunos de ellos perseguidos por profesar el judaísmo y otros más por tener ideas heréticas.

"La idea es sacar a la luz de manera hipotética el origen judeoconverso de 11 autores que vivieron en la Ciudad de México, es el caso de:

"Fray Bartolomé de las Casas, fray Bernarndino de Sahagún, fray Diego de Durán, Mateo Rosas de Oquendo, Carlos de Sigüenza y Góngora, Sor Juana Inés de la Cruz, Juan Ruiz de Alarcón, Luis de Carbajal y Tomas Treviño de Sobremonte, por mencionar algunos.

"A través de la vida y obra de estos autores y de algunos datos biográficos de parte de historiadores de renombre, encontramos pistas de su posible origen converso, y algunos de ellos como Luis de Carbajal o Tomas Treviño fueron juzgados por la Inquisición, quemados en unos actos de fe en esta ciudad", detalló Dabbah Mustri, quien en la presentación fue acompañada por la también escritora Becky Rubinstein.

De acuerdo con una de las coautoras, la Inquisición lo que menos deseaba es que los escritos llegaran a la población indígena y que los incluyeran para sus creencias, puesto que los estaban evangelizando y no querían que entorpecieran el trabajo que hacían los frailes, con los indígenas.

"Muchos de estos autores en esa época, se cambiaron el nombre para despistar o bien, se metían al ámbito de los religiosos, para que no fueran sospechosos de judaizar. Algunos fueron perseguidos, otros castigados, pero su obra tiene indicios que los puede vincular al grupo de conversos o judeoconversos", explicó.

Es el caso de Sor Juana Inés de la Cruz, de quien dijo que aunque no se encontraron pruebas contundentes que la vinculen con lo judío, si existen indicios en el nombre de su padre Pedro de Asbaje, "pero Asbaje era judío, de tal suerte que ella usaba el Ramírez; era Asbaje y Ramírez.

"Además, de que hay inconsistencias en su fecha de nacimiento, en su fe de bautismo o bien cuando muere su madre, pues se dice que todos sus hijos eran naturales, por decir que fueron bastardos, que en esa época la bastardía era terrible, pero prefiere hacer pasar a Sor Juana como bastarda y no de sangre judía.

"Por si fuera poco, utilizaba el vasco en sus poemas y amaba el vascuence, cuando el vasco en esa época era sinónimo de judío", indicó.

Dabbah Mustri recordó que después de haber sido expulsados de España y Portugal, los judíos que habían logrado colarse a la entonces Nueva España se vieron amenazados por la instauración del Santo Oficio en 1571.

"Después haber sido expulsados de España, los judíos tuvieron dos opciones, una de ellas convertirse al catolicismo, pero otros más se convirtieron al cristianismo, pero continuaron practicando el judaísmo, los llamados judaizantes", refirió.

Destacó que esta obra, a la que calificó como un material histórico-literario, "lo que intenta es mostrar al público la riqueza cultural de la literatura mexicana, porque indudablemente, toda estos autores y vínculos con judeocristianos es parte de nuestra herencia cultural en la literatura.

"La obra abre una puerta a la investigación de este tema que poco se ha tratado y eso es importante, abrir e incitar a los investigadores sobre los orígenes de nuestra literatura mexicana".

Además, agregó, con "Autores judeoconversos en la ciudad de México" se busca despertar el interés del lector, por conocer a estos escritores y todo la época que los tocó vivir.