Católicos y activistas rinden homenaje a "obispo mártir" de Guatemala

Fieles católicos y activistas humanitarios participaron hoy en el homenaje al obispo Juan Gerardi, "el obispo mártir", ultimado a golpes por militares el 26 de abril de 1998.

La Iglesia Católica y organizaciones populares y defensoras de los derechos humanos conmemoraron el 27 aniversario del deceso de Gerardi, de 76 años, al momento de morir.

La tumba de monseñor Gerardi, ubicada en la Catedral Metropolitana, fue visitada por numerosos fieles desde el viernes pasado y en especial durante este domingo.

Los devotos oraron ante el nicho con los restos de quien era obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Guatemala, el cual fue adornado con una vistosa alfombra elaborada con flores y aserrín de colores.

La casa parroquial de la Iglesia de San Sebastián, a unas calles de la Catedral Metropolitana, donde oficiaba Gerardi, también fue visitada por fieles católicos y activistas humanitarios.

El padre Esaú González, uno de los dos sacerdotes de San Sebastián, dijo a Notimex que el templo es sitio de peregrinaje de devotos y seguidores de la obra del "obispo mártir".

Destacó la labor pastoral de Gerardi, que fue "cercano a los más pobres y a las comunidades indígenas que padecían la violencia del conflicto armado interno", que se prolongó de 1960 a 1996.

En la misa en Catedral este domingo por el aniversario luctuoso, el arzobispo Óscar Julio Vian, dijo que se conmemoraba un pasaje "de esos tiempos terribles que vivió Guatemala".

El arzobispo pidió orar y esforzarse para tener "un país mejor" y que todos los guatemaltecos "podamos decir: Guatemala nunca más" en cuanto a la violencia armada, la impunidad y los atropellos contra la población.

Gerardi fue asesinado la noche del domingo 26 de abril de 1998 a las puertas de la casa parroquial de la iglesia de San Sebastián, en el centro de la capital, a unas cuadras de la Casa Presidencial y el Palacio Nacional.

Fue atacado con golpes de una barra de concreto cuando salía de su automóvil tras ingresar al garaje de la casa parroquial y se disponía a cerrar la puerta.

El ataque fue atribuido a tres militares de la extinta guardia presidencial, asignados a la protección del presidente Álvaro Arzú y su familia.

El atentado, el más grave en la época de posguerra de Guatemala, ocurrió dos días después de que Gerardi presentó el Informe Interdiocesano "Recuperación de la Memoria Histórica (Remhi), Guatemala, Nunca Más".

El informe coordinado por Gerardi, como titular de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado (Odha), responsabilizó al Ejército de 33 mil víctimas y a la guerrilla de cinco mil 117.

El gobierno y la guerrilla de Guatemala suscribieron el 29 de diciembre de 1996 un acuerdo de paz, avalado por Naciones Unidas, que finalizó un conflicto armado interno que en 36 años causó 200 mil muertos y desaparecidos.

Tras un accidentado y polémico proceso judicial, en junio de 2001 fueron condenados por el delito de ejecución extrajudicial el coronel Byron Lima Estrada, y su hijo, el capitán Byron Lima Oliva.

También fueron sentenciados el sargento Obdulio Villanueva, quien murió decapitado durante un motín carcelario, y el cura Mario Orantes, acusado de complicidad, quien oficiaba con Gerardi en la iglesia de San Sebastián.

El coronel Lima Estrada y el sacerdote Orantes -condenados a 20 años- salieron de prisión el año pasado tras cumplir sentencias reducidas por buena conducta y labor social en la cárcel.

La jerarquía católica y las organizaciones de derechos humanos demandan conocer a los autores intelectuales y los motivos de la ejecución del obispo Gerardi, aspectos que no fueron esclarecidos en el juicio.