Duranguenses, crean rutina para cohabitar con alacranes

Los duranguenses han hecho de la presencia de alacranes una rutina, pues en la temporada de calor, cuando más merodean, fumigan las casas y a diario sacuden sus camas y la ropa que van a vestir.

Autoridades de Salud estiman que habitantes de 270 asentamientos cohabitan con el arácnido como la familia Urbina Duarte, que vive en el Barrio de Tierra Blanca, uno de los más antiguos de la capital del estado que antes de dormir sacude sus camas.

Al levantarse revisan zapatos y ropa pues saben que estos lugares son los favoritos de los alacranes para pasar la noche.

En ocasiones, a los arácnidos se les ve pasear por los pasillos, otras en el jardín y hasta en la cocina y baño. Toda la casa es su territorio, y por ello, humanos e insecto cohabitan, son enemigos conocidos.

Desde niños, manifiesta Estela Duarte, se les enseña a los duranguenses que este arácnido es peligroso, y que deben de avisar si es que ven a uno dando vueltas.

Ella les corta el aguijón y juega con ellos, como si fuera una mascota. Les ha perdido el miedo desde niña, y comenta que solamente uno le picó de pequeña.

La estructura de su casa tiene más de 100 años, aunque le han hecho modificaciones. El Barrio de Tierra Blanca es zona de alacranes, por ello, pintan las paredes de blanco para poderlos distinguir y exterminarlos.

Siempre tienen cuidado al tocar una puerta, aunque no es una situación de pánico, las medidas preventidas las toman como normales.

Parte de ese cuidado es llevar, cada 23 de abril, a su nieta Fernanda con San Jorge a Catedral. Le compra medallita, flores y vela, como una protección más para que no le piquen los alacranes u otros animales ponzoñosos.

Comenta que las flores de la ofrenda, las recogen para luego, ya secas, quemarlas como una forma de fumigación, "es una creencia de hace muchos años".

Cuando se encuentra un alacrán, lo matan y luego lo queman, pues se dice que el olor a quemado ahuyenta a los demás, para que no salgan de su madriguera.

Es muy frecuente ver a estos animales por la calles del Centro Histórico, en las paredes, en las vigas de las casas viejas, durante la temporada de calor, que es en cuando se incrementa el número de picaduras, según lo indican las autoridades de Salud.

Al respecto, la Secretaría de Salud del estado registró durante el 2014 a ocho mil 533 personas atendidas por picadura de alacrán, mientras que en el 2013 se cerró con 11 mil 207 atenciones, por lo que disminuyó la incidencia, sin víctimas mortales.

En el año el área de Antialacránica del Hospital General había atendido 759 casos, mismos que se incrementaron de manera considerable durante la primera semana de abril, cuando se tenían reportados 484 casos de picadura de alacrán.

Según estas estadísticas, a estas personas se les aplicaron 17 mil 527 frascos de Faboterápico o suero antialacrán como es conocido.

De acuerdo con la Secretaría de Salud federal, hasta la semana 14 del 2015 en el país reportaron 52 mil 768 picaduras de alacrán. De ellas, 25 mil 472 las sufrieron mujeres y 27 mil 296, hombres.

En su reporte de Vigilancia Epidemiológica sobre este tipo de enfermedades, consideradas no transmisibles, Guerrero encabeza la lista de picaduras, hasta el 11 de abril del año en curso, con 10 mil 20 picaduras; Jalisco, ocho mil 886; Morelos, seis mil 693.

Asimismo, Michoacán, seis mil 511; Guanajuato, cinco mil 498; Puebla, tres mil 247; Nayarit, dos mil 273; Colima, dos mil 121; Sinaloa, mil 437 y Oaxaca, 642.

Las entidades federativas con menos picaduras de alacrán son Tlaxcala con tres; Baja California Sur, Campeche y Tabasco, con cinco cada uno, y Nuevo León seis. Durango registra 759 casos.

La reacción a la picadura del alacrán se presenta en menos de una hora, si las reacciones no aparecen, no es necesario aplicar el Faboterápico.

Debido a la proliferación de este arácnido en más de 270 colonias de la entidad, se han aplicado 265 kilogramos de insecticida en estos asentamientos.

Las autoridades han resaltado que la picadura en la entidad es una urgencia epidemiológica, que si no es atendida adecuadamente y en tiempo, puede llevar a la muerte.

Los alacranes se ocultan en lugares oscuros como hendiduras, techos de madera, rincones, tras cuadros, bajo macetas, maderos, troncos, ropa guardada, entre otros.

Por lo general, las picaduras de alacrán son en las primeras horas de la noche hasta el amanecer, en primer lugar en habitaciones de los domicilios y como segundo sitio, los patios.

La última víctima de la picadura de un alacrán se registró en Durango en abril de 2013, y fue una niña de un año 11 meses que se encontraba con su familia divirtiéndose en un balneario en el municipio de El Mezquital.

La pequeña, según lo informó la Fiscalía General del Estado, se disponía a dormir en una de las cabañas de este lugar, cuando la madre vio un alacrán en su cama, y se percató que la había picado, pero el veneno le hizo reacción y murió unas horas después, víctima de la intoxicación.

El Centro Antialacrán en Durango se encuentra en el Hospital Materno Infantil, así como en el Hospital 450 de Durango, donde se atiende al paciente de forma adecuada de acuerdo con el grado de intoxicación, y el tratamiento empleado se suministra de forma gratuita.

Entre las medidas preventivas mencionan tapar las ranuras en las casas, sacudir la ropa de cama y las prendas de vestir antes de usarlas y revisar los zapatos.

Además, evitar que los niños jueguen en lugares donde existan cacharros y escombro, separar las camas de las paredes, usar mosquiteros en ventanas y pabellones en camas y evitar andar descalzo.

Las picaduras de alacrán se registran todo el año, debido a que la ciudad se encuentra asentada en el habitad natural del alacrán y ellos tienen hábitos nocturnos, debido a que salen a comer y a reproducirse y en caso de toparse con alguna persona la pican, en defensa propia.