Advierten sobre situación de industria panificadora

El director general de la Cámara Nacional de la Industria Panificadora y Similares (Canainpa), Jonás Murillo González, dijo que al primer trimestre de este año se mantiene la tendencia del cierre de empresas del sector, de 15 por ciento, que se observó durante 2014.

Ello, luego de la aplicación al sector del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), de 8.0 por ciento; mientras que persiste la contracción de 15 por ciento en el consumo de pan de dulce, debido a que su costo mínimo, de 5.00 a 5.50 pesos, lo hace oneroso para muchas personas.

Cabe destacar que las botanas, dulces, pan y otros alimentos con una densidad mayor a 275 kilocalorías por cada 100 gramos, con algunas excepciones, como la tortilla y el bolillo, quedaron gravados con el IEPS desde el primer día de enero del año pasado.

El directivo precisó que tan sólo en el Distrito Federal, de los mil afiliados que tenía la Canainpa hasta antes de la entrada en vigor del IEPS, en la actualidad 10 por ciento cerró sus negocios, en virtud de que no soportaron económicamente la nueva carga fiscal.

Lo anterior se suma al incremento del huevo, cuyo precio aumentó alrededor de 30 por ciento a partir de 2012.

Jonás Murillo señaló que la industria panadera tiene que absorber el alza en los costos de producción, en virtud de que al subir el precio del producto, las ventas caerían aún más.

"Al final llega un momento en que el consumidor no tiene capacidad económica para comprar tu producto. Lo puedes subir todo lo que quieras, pero vender un bolillo a mil pesos nadie te lo va comprar", argumentó.

En entrevista con Notimex, Murillo González aclaró que si bien cerraron negocios por motivos fiscales, no es posible afirmar que la industria se contrajo, en virtud de que un número importante de esos empresarios optaron por la informalidad.

Estimó que actualmente entre 40 y 45 por ciento del pan que se elabora en el país fue producido en la economía subterránea, ya que los panaderos lo elaboran a puerta cerrada, pero sin ningún control sanitario y sin prestaciones para quienes trabajan en esos "traspatios" para comerciarlo en la ilegalidad.

Y aunque Jonás Murillo reconoció que nuevos negocios del sector abrieron sus puertas por primera vez, "evidentemente son más lo que cierran que los que abren".

Por otra parte, indicó que durante el primer trimestre del año subsiste la caída de 15 por ciento en la venta de pan de dulce, principalmente en las zonas donde viven sectores sociales desfavorecidos.

"El problema o la realidad social es que 75 por ciento de la producción nacional de panadería se vende a los cinco deciles más bajos de la población", por lo cual se incrementó el consumo de pan blanco (bolillo y telera).

Sin embargo, expuso que el pan blanco no aporta la cantidad de energía que requiere una persona diariamente, a diferencia del pan dulce, que además de hidratos de carbono, contiene azúcares, grasas vegetales, huevo y leche.

"El pan dulce es un alimento completamente balanceado. Por ejemplo, una concha te da todo lo que necesitas para afrontar un jornada laboral", señaló.

Afirmó que si bien no se espera un crecimiento importante en el sector este año, "por lo menos esperamos estabilidad, luego de que en 2014 se tuvo una contracción en la industria de 5.0 por ciento".