Piden más educación alimentaria para combatir la obesidad en México

El ritmo de vida y la falta de educación alimentaria contribuyen al problema de obesidad en México, por ello es fundamental para una buena salud cuidar qué nutrientes se ingieren y la cantidad de éstos, aseguró la nutrióloga Maricarmen Oses González.

Indicó que "la salud es una elección que cada persona hace con los actos de todos los días", de modo que la población tiene que elegir en su dieta diaria aquellos alimentos que más nutrientes le aporten y consumirlos con medida.

Recomendó conocer bien qué es lo que se va comer y saber si un alimento es nutritivo, por lo que una de las formas de hacerlo es revisar las etiquetas de empaque, pues contiene la información necesaria para medir la cantidad de calorías que podríamos ingerir.

"En la lista de los ingredientes siempre se va tener del mayor a de menor cantidad del producto y si contiene azúcar" por lo que habrá que dar prioridad a los productos que aporten nutrientes por encima de los que no aportan calorías, destacó.

Comentó en entrevista que uno de los problemas que trajo consigo la obesidad en el país, es que la gente solo voltea a ver los productos que no tienen calorías sin importar que éstos tampoco le aporten nutrientes, o bien, solo comen alimentos chatarra.

Los pacientes con obesidad frecuentemente tienen carencia de nutrientes importantes como hierro y magnesio, porque tienen exceso de malas calorías, señaló.

La especialista dijo que otro problema es que las directrices nutrimentales están lejos de la realidad de la gente, por lo que los profesionales de la salud deben dar alternativas tomando en cuenta que no todas las personas tienen acceso a ciertos alimentos.

Comentó que los endulzantes artificiales pueden ser una herramienta útil en el manejo de la dieta, en el control de azúcares y en el estilo de vida de cualquier persona, siempre y cuando se entienda que no porque se usen estos productos se disminuye de peso.

La mayoría de los niños mexicanos tiene contacto con el azúcar antes del año de edad, lo cual favorece que el niño se acostumbre a consumirlo y cuando sea adulto va a tener que regularlo de alguna manera si no quiere presentar enfermedades crónico-degenerativas.

Oses González sugirió que los padres no le den a probar la azúcar refinada a los niños antes de los dos mil días de vida para que el cerebro, que de algún modo tiene una memoria, se acostumbre a sabores menos cargados.

Para cualquier persona, la recomendación es consumir de cinco a siete cucharaditas de azúcar al día, que equivalen a 30 gramos, sin embargo la ingesta en México es de 19 a 22 cucharaditas, pues esta sustancia está escondida en alimentos y bebidas y los pacientes no son conscientes de cuánto están ingiriendo.