Pretende Hospital Metodista usar viejos fármacos en cáncer

El director de Studios Clínicos del Houston Methodist Cancer Center, Jaime Mejía, dijo que el Hospital Metodista realiza estudios para reposicionar viejos medicamentos que eran para distintos padecimientos y ahora pueden usarse en cáncer.

Durante un recorrido por este nosocomio que se ubica al sur de Estados Unidos, señaló que están en proceso 700 estudios, de los cuales unos 45 están relacionados con cáncer de mama.

En este último rubro hay dos proyectos con mayor avance. Uno de ellos tiene que ver con la combinación de cloroquina con quimioterapia para que las mujeres con cáncer de mama en etapa avanzada puedan tener 75 por ciento de posibilidad para una sobrevida de cinco años, en lugar de sólo unos meses.

La cloroquina es un medicamento que se autorizó en 1947 para la prevención de la malaria, pero durante sus ensayos clínicos se observó que reducía células tumorales sin que hasta ahora se le prestara atención a ese aspecto.

"Las pacientes con cáncer de mama metastásico ya no tienen mucha sobrevida, y si estamos logrando una sobrevida de cinco años con esta combinación de fármacos, estamos hablando de millones de beneficiarias", subrayó.

La fase metastásica es cuando el cáncer se ha regado en otros órganos del cuerpo distintos a donde inició, ya entonces la enfermedad se vuelve incurable, y lo único que se puede hacer es prolongar los años de vida con calidad.

Al concluir el estudio y presentar los resultados ante las autoridades sanitarias de Estados Unidos, se podrá obtener la patente del nuevo uso del medicamento.

Jaime Mejía consideró que hay muchos medicamentos subutilizados, que pueden tener un giro al unir la información del comportamiento de los tejidos y la acción de los fármacos en la dosis y concentración adecuada.

Adelantó que se buscará acuerdos con las empresa de farmacéuticas para intercambiar esta información.

El otro estudio sobre cáncer de mama está relacionando con el bloqueo de los receptores del factor de crecimiento epidérmico humano (HER2), es decir, para detener el crecimiento del tumor.

Un reto más es el denominado cáncer de mama triple negativo es uno de los más agresivos porque no se puede identificar a los receptores del factor de crecimiento.

En Estados Unidos, casi 15 por ciento de los 180 mil nuevos casos de esa enfermedad que se diagnostican anualmente, son del tipo triple negativo.