Isabel Coixet llama a colegas a decidirse filmar fuera de España

Al presentar en Málaga, sur de España, su película "Aprendiendo a conducir", protagonizada por Ben Kingsley, la catalana Isabel Coixet afirmó que es momento de que a los cineastas españoles se les quite el complejo de salir fuera.

"Hay una cosa que tengo y es que yo me siento bien o mal en todas partes, me he encontrado trabajando en Tokio y me he sentido muy bien, aunque en otra ocasión en Almería fue todo un desastre, todo puede ir bien o mal en cualquier lugar", dijo en el Teatro Cervantes ante periodistas.

Tras presentar su película, fuera de concurso en el XVIII Festival de Cine Español de Málaga, llamó a dejar el complejo de salir fuera. "Ya nos lo podemos quitar absolutamente, hay directores españoles haciendo cosas muy buenas fuera de España y cineastas de varias nacionalidades trabajando aquí", anotó.

Apuntó que una de las cosas que más le gustan del cine es que no existen "las banderas, los himnos, las fronteras, es que no te piden el pasaporte".

Puso como ejemplo que "Aprendiendo a conducir" es financiada por dos productores de Estados Unidos, hijos de una peruana, que confiaron en el proyecto que además de Kngsley tiene como protagonista a Patricia Clarckson, guionista a Sarah Kernochan y fotógrafo al catalán Manel Ruiz, su primera película.

"Lo bueno es que podamos ir a cualquier sitio y podamos trabajar. Una de las cosas que me gustan del cine es que no hay que ir con la bandera, con la reivindicación de una nación", agregó.

Coixet habló asimismo de su nuevo proyecto, una película llamada "La librería", sobre una mujer que será protagonizada por la actriz británica Emily Mortimer, que quiere abrir una librería. "Emily Mortimer es perfecta para el proyecto, a lo mejor lo hacemos el año que viene, tengo paciencia, de hecho pasaron siete años para 'Aprendiendo a conducir', así que tengo paciencia", manifestó.

"Aprendiendo a conducir" cuenta la historia de "Wendy", una escritora de Manhattan que decide sacar la licencia de conducir mientras su matrimonio se disuelve.

Para ello toma clases con Darwan, un refugiado político sij que se gana la vida como taxista e instructor en una autoescuela.

La cineasta española explicó que esta película es distinta a muchas de las suyas, en las que "cuando terminas de verla, lo que quieres es cortarte las venas. Tiene optimismo, es una bocanada de aire fresco, para mí fue un privilegio hacerlo".

Además, está basada en un hecho de la vida real, pues como en la película, una escritora fue abandonada por su marido por una alumna y decidió aprender a conducir.

En la historia real el taxista y profesor de manejo era filipino, agregó, pero el hecho de que en la película sea un indio, de la comunidad sij, era retratar una comunidad que es poco comprendida.

"La gente ve un turbante y ya no ve cosa más allá, así que era la oportunidad de conocer una comunidad de la cual desconocía todo, una serie de ritos interesantes", abundó.