Urgen ampliar atención a inmunodeficiencias primarias en niños

El pediatra e inmunólogo del Instituto Nacional de Pediatría, Francisco Espinosa Rosales, indicó que las inmunodeficiencias primarias deben tener un diagnóstico oportuno para evitar complicaciones permanentes y la muerte del menor.

Las inmunodeficiencias primarias son enfermedades que se heredan y que afectan el funcionamiento del sistema inmune del cuerpo que lo defienden de virus y bacterias, explicó el también presidente de la Fundación Mexicana para Niñas y Niños.

Se estima que en México nacen entre ocho y diez mil niños con algún tipo de inmunodeficiencia genética o primaria, aunque la cifra exacta de enfermos se desconoce por un mal diagnóstico, considera el especialista.

Los niños con algún tipo de inmunodeficiencia, enfermedades más comunes que las leucemias y linfomas juntos, son susceptibles a infecciones recurrentes que se complican hasta la muerte y que en general se manifiestan en los primeros meses de vida, subrayó.

Uno de los problemas a los que los padres se enfrentan es que los médicos de primer contacto y aún los pediatras atacan las infecciones pero no piensan que el problema se encuentra en el sistema inmune del niño, señaló.

En una conferencia de prensa, el experto dijo que la quinta Semana Mundial de las Inmunodeficiencias Primarias, que se lleva a cabo del 22 al 29 de abril, se pretende concientizar a los médicos sobre este mal para facilitar un diagnóstico oportuno en el menor.

Espinosa Rosales refirió que uno de cada mil 200 nacimientos presentan la enfermedad de forma grave en menores conocidos como "niños burbuja", emergencia médica que en algunos casos requiere trasplante de células madre o médula ósea para curarse.

El especialista mencionó que otro de los problemas en el tratamiento es que a pesar de que en México existen medicamentos modernos y de fácil aplicación, no hay acceso a estos porque no están incluidos en el cuadro básico de las instituciones de salud pública.

Los pacientes reciben el medicamento intravenoso en el hospital, lo que repercute en la pérdida de días de escuela del niño o de trabajo, para los pacientes adultos, agregó.