Fotógrafa Mina Bárcenas comparte metáforas visuales en "Apostillas"

La fotógrafa cubana Mina Bárcenas (1965) transformó las ideas y emociones despertadas por escritores consagrados y noveles en metáforas visuales difusas que presenta en la exposición titulada "Apostillas".

El público podrá apreciar esta muestra del 23 de abril al 14 de junio en la Sala Nacho López de la Fototeca Nacional, con sede en el Ex Convento de San Francisco en Pachuca, Hidalgo, informó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Bárcenas refirió que este proyecto empezó hace más de 20 años cuando llegó a sus manos "La inmortalidad", de Milan Kundera, y ahí surgió la idea.

Las remembranzas visuales que le dejaron algunas lecturas se retroalimentan con la emotividad de 20 de sus amigos, quienes convirtieron esos mismos libros compartidos en ensayos, poemas o relatos breves.

De esa forma, la imagen y la palabra se entrelazan en la exposición, cuyo título alude a las acotaciones que completan un texto, por lo que puede leerse y observarse como un libro escrito a varias voces, bajo la mirada inquieta de la fotógrafa.

Así evoca a "No será la tierra", de Jorge Volpi; "Cerca del corazón salvaje", de Clarice Lispector; "Mr. Vértigo", de Paul Auster; "La inmortalidad", de Milan Kundera; "El despoblador", de Samuel Beckett, y "Lord Jim", de Joseph Conrad.

Así como "La invención de Morel", de Adolfo Bioy Casares; "A perfect day for banana fish", de J. D. Salinger; "El vicecónsul", de Marguerite Duras; "Tres tristes tigres", de Guillermo Cabrera Infante, y "Esperando a los bárbaros", de John Maxwell Coetzee, entre otras.

Para la fotógrafa, "el libro es el pasaporte más económico que tienes para viajar a donde quieras. Por supuesto que hay artes que se identifican con una nacionalidad, un momento, un contexto específico. No es mi caso. A lo mejor eso está marcado por mi condición de inmigrante".

Las imágenes están pobladas de espacios cerrados y abiertos de aire espectral, donde si aparece algún humano es también en una posición irreal como si estuviera a punto de desaparecer de la escena.

"Apostillas", consideró Bárcenas, es un proyecto concluido que "me aportó mucho placer. Esto no quiere decir que no volveré a trabajar la imagen a partir de un texto literario, pero éste, que fue un trabajo colaborativo, obsesivo en la selección, ha quedado atrás".

A decir del escritor Juan Antonio Molina, cada fotografía de "Apostillas", vista de manera individual, "posee un mutismo elemental", aunque está inspirada por la literatura.

"Las fotos no se refieren tanto a las historias leídas como a los rastros imaginarios que las lecturas han podido dejar en la memoria de la fotógrafa", explicó el crítico de arte, al afirmar que Bárcenas desarrolla en su obra la relación entre las palabras y la fotografía.