Artistas plasman visión sobre la cicatriz en el Museo Dolores Olmedo

Exaltar el arte feminista que hable de la perspectiva de género a través del arte, es la propuesta de la exposición "Versiones de una cicatriz", que a partir del 25 de abril se presenta en el Museo Dolores Olmedo (MDO) en Xochimilco, al sur de esta capital.

Bajo la curaduría de Angélica Chávez Blanco, un total de 22 artistas mexicanas y extranjeras aprovechan distintas disciplinas como el video, la fotografía, la música y la literatura, para plasmar su propia visión en torno a la cicatriz, un concepto universal.

En rueda de prensa, Chávez Blanco comentó que para la producción artística de la muestra fue necesario un dominio de conceptos o símbolos universales y el tema de la cicatriz lo es, "pues además de que existen múltiples interpretaciones, se trata de un elemento conocido en todo el mundo".

La muestra se divide con base en los elementos comunes en la obra como la geología y geografía, las texturas, la vegetación, el cuerpo y el uso de los objetos; así, por ejemplo, la fotógrafa Aideé Borunda recupera un texto de la poeta colombiana Piedad Bonnett, en el que destaca la importancia de las marcas en la historia personal.

La idea fue hacer registros y no utilizar la fotografía como el medio más importante, sino como registro de los artistas, dijo Chávez Blanco para quien la palabra cicatriz constituye un término universal y con el que la mayor parte de las artistas participantes, se expresan como mujeres en un trabajo que definió como "feminista y de identidad".

"El punto aquí es hacer conciencia, no se trata de un trabajo de protesta, sino de reflexión", consideró.

Josefina García, directora de colecciones y servicios educativos del MDO, comentó que la muestra integrada por 33 piezas, es un proyecto interesante pues no solo son cicatrices físicas, sino sentimentales y sociales.

"Lo que nos interesó fue la variedad de medios, sobre todo la variedad de tecnología que existe; además de que la idea de cicatriz constituye una experiencia de lo que nos deja la vida ya sea física, agresión o sequedad, o bien un cambio en la naturaleza, y en este caso es interesante verla por el punto de vista femenino", señaló Carlos Phillips Olmedo, director del museo.

Para Cécile Hug, otra de las artistas participantes, la cicatriz no sólo es el recuerdo de una lesión, sino la manera en que la piel y la mente hablan sobre las sensaciones.

Aunque también hay quien aborda la cicatriz como el proceso de curación ante una enfermedad o acontecimiento emocional, como en el caso de Marcela Ochoa, quien se retrata en una tina llena de hierbas medicionales, o Izabela Zoldak, quien aparece en posición fetal ocupando huecos en la tierra, como un recuerdo del origen de la vida y el fin en la muerte.

De nueva cuenta, Chávez Blanco reiteró que se trata de un proyecto feminista, pues busca comunicar a través de cada pieza una visión personal de cada artista sobre las cicatrices o heridas aunque no confronta literalmente al machismo.

La mayor parte de las artistas participantes son de Chihuahua, entidad que durante mucho tiempo ha estado ligada a situaciones de violencia de género, principalmente por los feminicidios en Ciudad Juárez.

"Nunca se logrará deslindar el arte chihuahuense del contexto político-social en Ciudad Juárez; sin embargo, no es la única preocupación o herida que existe en las mujeres del norte y resto de México", dijo la curadora.

La muestra, que estará abierta hasta el 26 de julio, presenta el trabajo de Adriana Lara, Aideé Borunda, Alejandra Ordoñez, Ana Karina Marin, Angélica Chávez Blanco, Aniela Rodríguez Zapata, Cécile Hug, Diana de la Riva, Gabriela Hijar Soto, Galia Mirsha, Gracia Luévano, Izabela Zoldak y Jael Gaytán.

Además de Magali Pérez Galindo, Marcela Ochoa, Marcela Zamudi, Marilú Ríos, Monserrat Mondragón, Perla García, Roser Oduber, Rubí Acosta y Tania Anchondo.