Dedican muestra en el Coliseo a cultos ancestrales a la Tierra

Una muestra dedicada a los cultos que han existido a la Tierra, de la prehistoria a la edad imperial romana, fue inaugurada hoy en el Coliseo, donde permanecerá abierta hasta el próximo 11 de octubre.

Titulada "Terra Antica. Rostros, mitos e imágenes de la tierra en el mundo antiguo", la exposición reune 75 obras, desde piezas arqueológicas, como estatuas, jarrones y relieves, hasta fotografías contemporáneas que evocan la antigüedad, sacralidad y magia de la Tierra a través de paisajes naturales.

Según los curadores Maurizio Bettini y Giuseppe Pucci, la muestra busca restituir una imagen circunstanciada y, en cierto sentido, inédita de la Tierra antigua, desde los puntos de vista cultural y arqueológico.

"En la mitología antigua se atribuía a la Tierra un rol que ninguna otra fuerza primordial tiene. Origen del cosmos y de los dioses, madre generadora de bondad y riqueza, pero al mismo tiempo espacio infernal y oscuro en el que lo bajo ocupa el espacio de lo alto, de las tinieblas, de la luz, de la muerte y de la vida", dijo Bettini al presentar la exposición a los medios.

Pucci, por su parte, precisó que con la muestra se ha buscado explicar el comportamiento y la actitud que los pueblos antiguos tenían hacia la Tierra, vista como fuerza generadora de vida, pero también de muerte.

La exploración inicia en la primera sala con estatuillas femeninas de la prehistoria, a través de las cuales se representaba la fuerza primordial de la Tierra.

Se trata de figuras en barro cocido, mármol blanco, caliza o piedra serpentina entre las que sobresalen las llamadas Venús del Trasimeno y Marmotta, de formas redondas y originarias, respectivamente, del paleolítico superior y del neolítico antiguo, prestadas por el Museo Pigorini de Roma.

Asimismo, se exponen estatuillas femeninas de la colección Goulandris, que datan de entre los años 3200 y 2300 antes de Cristo, pertenecientes al Museo de Arte Cicladida de Atenas y al Museo Nacional de Cagliari (Cerdeña).

El recorrido prosigue con las piezas que ilustran la genealogía de los dioses griegos. Entre ellas sobresale un jarrón del año 470 antes de Cristo decorado por el pintor Hermonax, que representa a Atenas al recibir a Eretteo de Gaia (la diosa Tierra) y que fue prestado por el museo Antikensammlungen de Munich.

También hay una estatua de caliza de Demetra, diosa de las misas, que es representada con el vientre lleno de frutos y que pertenece al museo de Alesia, Francia.

De la Tierra solar y fructífera se pasa después a la del subsuelo, representada con un relieve en mármol de los Museos Capitolinos de Roma donde aparece Hades, el dios del inframundo, al lado de un vaso funerario con la imagen de Hermes (dios olímpico mensajero, de las fronteras y los viajeros).

Para ilustrar a la Tierra como un sueño fue elegido un cáliz apulo en el que está pintado Anfiaro, adivino de la ciudad de Argo, que se presenta ante Hades. La pieza fue prestada por el museo de la Antigüedad de Basilea, Suiza.

Tras el viaje en el subsuelo la muestra prosigue hacia la superficie terrestre, con una amplia sección en la que se recuerda que en la antigua Roma los hombres creaban la tierra.

Para representar esa imagen es exhibido un relieve en mármol en el que se representa el acto de trazar el surco de la fundación de la ciudad.

La muestra incluye una serie de grandes fotografías en blanco y negro y a color de autores italianos contemporáneos. Se trata de imágenes de paisajes naturales en los que la presencia humana es inexistente y que, colocados al lado de las piezas arqueológicas, narran la antigüedad y la sacralidad de la Tierra.

"La amplitud de los ambientes naturales permite imaginar la grandiosidad del espacio físico del mundo en el que el hombre antiguo habitó y sobre el cual se cuestionó, buscando sus dioses y construyendo sus mitos", explicó Roberta Valtorta, quien seleccionó las fotografías.