Pretenden reducir obesidad infantil en frontera EUA-México

Investigadores médicos estadunidenses realizarán los próximos cinco años un estudio de campo para encontrar una forma efectiva que reduzca y evite la obesidad infantil a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México.

La Escuela de Salud Pública de la Universidad Texas informó a través de un comunicado que estará a cago de un equipo de expertos de Texas, Nuevo México y Arizona que llevarán a cabo esta iniciativa.

Detalló que el estudio planea implementar un enfoque centrado en la familia para reducir la incidencia de la obesidad infantil a lo largo de la frontera a través de la investigación, la educación y la extensión.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos otorgó 4.9 millones de dólares para financiar la investigación que contempla familias residentes de colonias o barrios no regulados que se establecieron en las antiguas zonas agrícolas que han agotado su utilidad para los cultivos a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México.

En especial, los investigadores trabajarán con familias en el Condado de Hidalgo, Texas, en los condados de Luna y Otero, Nuevo México y en el condado de Santa Cruz, Arizona.

La Comisión de Salud Fronteriza México-Estados Unidos reveló que los niveles de obesidad infantil en estas áreas de la frontera están llegando a "proporciones epidémicas".

"La carga de la obesidad afecta de manera desproporcionada a las poblaciones marginadas, como los niños de origen mexicano que residen en comunidades pobres a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México", dijo el profesor de Ciencias de la Promoción de la Salud en la Escuela de Salud Pública de la Universidad Texas, Joe Sharkey.

Las familias que viven en colonias a lo largo de la frontera tienen un acceso limitado a alimentos sanos y económicos y a oportunidades de actividad física, señaló el académico.

Las autoridades de Salud Pública que tratan de mejorar la calidad de vida en estas zonas se enfrentan a numerosas barreras como el idioma, nivel de educación, pobreza, falta de acceso y confianza a personas ajenas al lugar.

Sharkey explicó que los equipos de investigadores médicos planean trabajar con promotores locales, trabajadores de salud comunitarios, para mejorar el comportamiento individual y familiar en tres áreas: nutrición, actividad física y reducir el tiempo de inactividad y ocio.

"La obesidad es un tema muy complejo en estas áreas (...) puede ser difícil ser físicamente activo cuando se tienen 40 grados centígrados en el exterior, hay perros sueltos y hay pandillas", indicó Sharkey.

"Los padres pueden mantener a sus hijos dentro de la casa porque es más seguro. No se puede solo tomar un programa de otro lugar contra la obesidad y establecerlo ahí", planteó.

"Como resultado, el equipo se centrará en abordar el contexto ambiental y la cultura de las áreas", explicó.