Vaticano advierte contra "banal estigmatización" de musulmanes

El organismo del Vaticano encargado de las relaciones con las otras religiones advirtió sobre una creciente y "banal estigmatización" de musulmanes, producto de los últimos ataques del terrorismo fundamentalista de matriz islámica.

El Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso emitió una declaración ante "los acontecimientos de estos últimos tiempos" y se cuestionó si, tras el aumento de la violencia contra los cristianos en diversas partes del mundo, "¿existe aún espacio para dialogar con los musulmanes?".

"La respuesta es: sí, más que nunca. Ante todo porque la gran mayoría de los musulmanes mismos no se reconoce en la barbarie que se está cumpliendo", indicó.

Lamentó que actualmente la palabra religión sea -a menudo- asociada con la palabra "violencia", mientras los creyentes deben demostrar que las religiones están llamadas a ser precursoras de paz y no de violencia.

"Matar, invocando una religión, no es solamente ofender a Dios sino también una derrota para la humanidad. Ninguna circunstancia vale para justificar tal actividad criminal que cubre de infamia a quien la cumple", indicó.

"Por desgracia en estos últimos días asistimos a una radicalización del discurso comunitario y religioso, con los consiguientes riesgos del incremento del odio, de la violencia, del terrorismo y la creciente y banal estigmatización de los musulmanes y su religión", apuntó.

Estableció que los líderes religiosos están llamados a reforzar la fraternidad y el diálogo, mientras los creyentes constituyen "un formidable potencial de paz".

Insistió que seguir dialogando, incluso cuando se pasa por la experiencia de la persecución, puede convertirse en un "signo de esperanza".

"No es que los creyentes queramos imponer nuestra visión de la persona y de la historia, sino que queremos proponer el respeto por las diferencias, la libertad de pensamiento y de religión, la salvaguardia de la dignidad humana y el amor a la verdad", ponderó.

Recordando palabras del Papa Francisco, estableció que la violencia que busca una justificación religiosa merece "la más fuerte condena", porque "el omnipotente es el Dios de la vida y de la paz".

Advirtió que de todos aquellos que dicen adorarlo, el mundo espera que sean hombres y mujeres de paz, capaces de vivir como hermanos y hermanas, no obstante las diferencias étnicas, religiosas, culturales o ideológicas.