Nina Simone, la voz del dolor, la lucha social y virtuosismo musical

Eunice Kathleen Waymon, mejor conocida como Nina Simone, fue una cantante, pianista y compositora estadounidense de ascendencia africana, que destacó por su pasión interpretativa, eclecticismo musical e inconfundible voz.

A 12 años de su muerte, Simone es recordada como una espléndida exponente de géneros como el jazz, el blues, el rhythm and blues y el soul, que nació el 21 de abril de 1933.

Según datos de su página oficial (ninasimone.com), fue hija de una ministra metodista y de un predicador, y desde los tres años de edad mostró su talento nato, al comenzar a tocar el piano, debutando al poco tiempo como pianista de la iglesia de su comunidad.

Cuentan sus biógrafos que durante su debut oficial en un recital de piano a los 10 años, sus padres, que se habían sentado en la primera fila, fueron obligados a moverse para que otros asistentes blancos ocuparan sus lugares.

Ese tipo de actitudes de vida motivarían más adelante a la cantante a involucrarse en el movimiento por los derechos civiles e igualdad racial de los afroamericanos.

La joven Nina estudió música profesionalmente con la maestra inglesa Muriel Mazzanovich, con la que se acercó a la música culta, aprendiendo piezas de Johann Sebastian Bach (1685-1750), Fréderic Chopin (1810-1849), Johannes Brahms (1833-1897), Ludwig van Beethoven (1770-1827) y Franz Schubert (1797-1828).

Cuando Simone terminó sus estudios de preparatoria como la mejor de su clase, amigos y conocidos de su comunidad apoyaron su causa y financiaron sus estudios en la prestigiosa escuela de música Julliard de Nueva York.

Nina Simone tenía la ilusión de convertirse en la primera pianista negra de concierto de Estados Unidos, pero la falta de recursos la llevó por un camino distinto.

Tiempo después, la artista se presentó a una prueba para estudiar piano en el Instituto Curtis, pero fue rechazada; ella estaba convencida de que le negaron la inscripción por ser negra.

Posteriormente, Simone se mudó a Filadelfia, en el estado de Pensilvania, donde dio clases de piano y acompañó a varios cantantes y así fue como llegó, casi de casualidad a la otra música, aquella que su devota madre llamaba "música del diablo": el jazz.

De acuerdo con una biografía difundida por "globalrhythmpress.com", la joven artista decidió adoptar su célebre nombre para cubrir el "singular pecado" en el que incurrió al comenzar a interpretar jazz.

Con este nombre, la cantante rindió homenaje a su admirada Simone Signoret (1921-1985), actriz francesa; al tiempo que inmortalizó la manera cariñosa con la que un novio suyo le hablaba, refiriéndose a ella como "Nina", la palabra "niña" en español, pronunciada por un angloparlante.

El club nocturno de Atlantic City vio nacer a la estrella en 1954, donde cautivó por su maestría interpretativa y su peculiar timbre de voz, característico de una contralto profunda, agrega la fuente.

La fama a gran escala alcanzó a Nina Simone, tras su versión de la canción "I Loves You Porgy", de George Gershwin, que se convertiría en un éxito del Top 40 de Estados Unidos, para después darle paso al sencillo "My Baby Just Cares for Me".

En los años 60, añade la página especializada, Simone estuvo involucrada en el Movimiento por los Derechos Civiles y grabó algunas canciones políticas, incluyendo "To Be Young", "Gifted and Black", "Blacklash Blues", "Mississippi Goddam" en respuesta al asesinato de Medgar Evers y al ataque terrorista a la iglesia de Birmingham, Alabama, en 1963.

Otras canciones que cobraron nueva vida en la voz de Simone son las clásicas "The House Of Rising Sun" y su mítica "I Put Spell On You".

Nina Simone fue también rebautizada como la "Suma Sacerdotisa del Soul", ya que su público decía perder la noción del tiempo y el espacio, y dejarse absorber por el momento al escucharla cantar.

La carrera de Nina se vio dispersa tras su salida de Estados Unidos, provocada por el hastío de la discriminación racial y también por problemas legales, ya que se rehusaba a pagar impuestos.

Su existencia fue una larga búsqueda de la serenidad que nunca alcanzó.

Cuentan que alguna vez declaró: "Moriré a los 70 porque después sólo hay dolor", y, en efecto, a esa edad se apagó, en el sur de Francia, la turbulenta vida de una mujer que conoció la gloria y la humillación; la dicha, la violencia y el dolor, despidiéndose de este mundo el 21 de abril de 2003.