Juan Valera rescató textos clásicos de la cultura griega y latina

El escritor, crítico y político español Juan Valera, una de las figuras intelectuales más destacadas de le España de finales de siglo XIX y férreo defensor de los textos clásicos de la cultura griega y latina, murió hace 110 años, el 18 de abril de 1905.

A lo largo de su vida tradujo textos del griego como la obra de "Dafnis y Cloe" y emprendió la labor, inconclusa por su muerte, de traducir las obras más importantes de Homero.

Según el sitio especializado "buscabiografias.com" Juan Valera nació el 18 de octubre de 1824 en el seno de una familia aristocrática española. Creció en su ciudad natal de Cabra, cerca de Andalucía, bajo la educación de sus padres, José Valera y Dolores Alcalá.

Cursó estudios de Filosofía en el Seminario de Málaga y en 1841 ingresó a la Universidad de Granada para estudiar Jurisprudencia.

Ingresó en el servicio diplomático de Madrid bajo la tutela del Duque Rivas, quien era embajador de Nápoles y trabajó en diez embajadas diferentes para representar a San Petersburgo, Río de Janeiro, Washington, Nápoles, Viena o Dresde en España. También viajó a Portugal, Rusia, Brasil, Estados Unidos, Bélgica y Austria.

En 1861 se convirtió en miembro de la Real Academia Española, donde publicó artículos periodísticos y ensayos como son "Sobre el Quijote" (1861) y "Estudios críticos sobre literatura, política y costumbre de nuestros días" (1864).

Pasada la revolución de 1868, y con el apoyo del general Serrano, Valera fue nombrado Subsecretario del Ministerio de Estado. En 1869 contestó el discurso de ingreso a la Academia de Francisco de Paula Canalejas con el texto titulado "Leyes que presiden a la lenta y constante sucesión de los idiomas en la historia Indo-europea".

Su perfil biográfico publicado en "clásicos.hypotheses.org" destaca su nombramiento en 1872 como Director General de Instrucción Pública, aunque con la salida de España de Amadeo de Saboya y la proclamación de la República, al año siguiente, Juan Valera decidió ponerle una pausa a su carrera política.

Se recluyó en su hacienda de Cabra, donde se dedicó a escribir las novelas "Pepita Jiménez" (1874) y "Doña Luz" (1879), así como su diálogo filosófico "Asclepigenia" (1878) y su traducción de "Dafnis y Cloe" (1879).

En 1884 ocupó el cargo de Ministro Plenipotenciario en Washington y años después fue nombrado Embajador en Viena. Las últimas publicaciones de Valera fueron "Juanita la Larga (1895) y "Genio y figura" (1897).

En los últimos años de su vida Valera perdió la vista, por lo que tuvo que recurrir a su amigo José Alemany, quien le hacia compañía y le distraía con lecturas comentadas de la "Iliada".

En 1904 fue su última aparición pública con un discurso en la Academia de Ciencias Morales y Políticas. El 18 de abril de 1905 Juan Valera falleció en su domicilio de Madrid, a los 81 años de edad.