La Universidad de Monterrey (UDEM) proyecta una investigación para evaluar y mejorar los servicios de salud mental en la entidad, no solo en servicios hospitalarios, sino sobre la atención en el sistema educativo y la política social.

La institución privada señaló que el estudio será desarrollado por el especialista Pablo Farías Campera, en conjunto con el Centro de Tratamiento e Investigación de la Ansiedad de la UDEM (CETIA).

El director del Departamento de Psicología de la UDEM, Alejandro Moreno Martínez, explicó que se trata de una serie de esfuerzos destinados a conocer a fondo la naturaleza de los servicios otorgados en el campo de la salud mental en el estado, para encontrar áreas de oportunidad de desarrollo en estos servicios.

Los investigadores, apuntó, buscarán la organización de consultas con todos los actores clave en el área de la salud mental, tanto en el sistema público como en el privado.

Manifestó que el proceso durará hasta diciembre próximo para poder concluir con la elaboración de un reporte tanto de los hallazgos de esta investigación como de propuestas de mejora.

El proyecto, dijo, será financiado por la Fundación Ford y tendrá como base los esfuerzos previos desarrollados en el país a este respecto, particularmente el Informe de la Evaluación del Sistema de Salud Mental en México, desarrollado por la Organización Mundial de la Salud en 2011.

Por su parte, Farías Campera indicó que el proyecto no solamente se circunscribe a los servicios psiquiátricos o los servicios hospitalarios, sino cómo se integran los recursos para promover la salud mental, no solo el tratamiento de las enfermedades mentales.

"Entonces, cómo se integra esta perspectiva de la salud mental en el sistema educativo, en nuestra política social y en los servicios de salud, particularmente, en la atención primaria a la salud", expresó.

Subrayó que "la atención a la salud mental tiene que ver con la problemática social de violencia, de abuso de sustancias y de alcohol, así como de capacidad de cohesión social y de recursos familiares para el desarrollo humano integral".

"Y tiene que ver también por supuesto con la prevalencia regular que existe de trastornos mentales y la falta en ese sentido de una prevención, de una detección temprana y de una atención de calidad y oportuna", agregó.

Sostuvo que en el escenario actual de México y los países de América Latina, la violencia es fundamentalmente una experiencia traumática y se sabe que tiene niveles muy perniciosos a nivel de desarrollo social por la inhibición de la confianza mutua y de la participación social.

"Las experiencias traumáticas ligadas a la violencia son una fuente causal importante de trastornos emocionales en todo el rango de trastornos que se conocen como postraumáticos que vinculan de manera importante la problemática de ansiedad y la depresión", puntualizó.