Trabajo comunitario y apoyo institucional tienen vivo al son jarocho

El trabajo de la comunidad vinculada a la tradición del son jarocho y la sensibilidad de las instituciones culturales del país, han provocado que ese género musical no sólo esté vivo, sino que goce de una salud extraordinaria, esté fuerte y se escuche igual en México que en Estados Unidos, en España, Alemania y otros países.

Así lo dijo esta tarde a Notimex el maestro Eduardo Lizalde Farías, promotor y experto en cultura popular, al mencionar que ese era un enorme pendiente institucional hacia las tradiciones populares de México, hoy subsanado, no sólo hacia el son jarocho; además, el fandango es un fenómeno musical poderoso que no permite el anonimato.

Explicó que el son jarocho y su fiesta, el fandango, "es un ejercicio cultural que sólo con estar presente en él, aunque no se suba a la tarima, en un fandango, uno ya es un ente visible y las acciones comunican y producen reacciones en los demás; el fandango es fiesta incluyente en la que toman parte desde los niños hasta los abuelos".

Además, apuntó el especialista, es una música que reconstruye el tejido social, "porque a través de la fiesta, el fandango permite que la gente se acerque al son jarocho y tome parte de diversas formas, tocando, cantando, versando, zapateando o solamente estando ahí, porque con la presencia, basta", subrayó.

Destacó, sin embargo, que con todo y su salud vigorosa, "nos gustaría que en los grandes festivales de este país hubiera más música de tierra Caliente, más huapango y más son jarocho, aunque reconocemos que en este momento una de las razones por las que este género está fuerte, es la participación de la sociedad y el enorme apoyo institucional".

Aseveró que es una tradición con valores muy genuinos, "el son jarocho es un género artístico en el que se combinan a su vez muchas otras disciplinas; está dotado de poesía, ritmo, sensualidad, de una música elevadísima, y además, su origen se dio en un contexto, hoy casi añorable, como lo es como el universo rural".

Para Lizalde Farías, la potencia del género permite diversas manifestaciones en el mundo, por eso, reiteró, en este momento goza de una espléndida y evidente salud, y es, hoy por hoy, un movimiento cultural que gracias a la participación de la sociedad, a los músicos y creadores de Veracruz y el entorno del Sotavento, se transmite a las nuevas generaciones

"Porque el son se toca también en Oaxaca y Tabasco. Poco a poco, en los últimos años se han ido rescatando el espectro artístico del son jarocho a partir de la energía que los propios creadores han devuelto a las comunidades, en algunas de las cuales estuvo a punto de desaparecer; en los 70 ya no había tarimas, jaranas ni quien guiara la música".

El entrevistado subrayó que ha sido "gracias a un ejercicio importante en el que varios de esos creadores tomaron parte, hoy vive un gran momento y se escucha en diversos puntos de Estados Unidos, como Chicago y Nueva York, y en Barcelona y otras ciudades de España. "Hace un par de días oí que habrá un fandango en Alemania; algo tiene el son jarocho que está en todo el mundo", acotó.