Experto ofrece recorrido por murales de San Ildefonso

El movimiento pictórico creado a mediados del siglo XX en México, el muralismo, continúa, pero hoy sin el impacto o trascendencia que tenía en el pasado; lo de hoy es una práctica de "corte", señaló Ery Cámara.

El curador y museógrafo del Antiguo Colegio de San Ildefonso (ACSI) consideró que el muralismo inicial tenía una misión, "era como una antorcha que iluminaba al pueblo sobre su propia historia.

"El muralismo se sigue haciendo pero no con las mismas intenciones, lo que predomina en los palacios municipales" es plasmar la figura de algún gobernador, "y eso es muy distinto a lo que se hacía en el pasado.

"No es que se haya perdido, hay gente que lo hace, tal vez no en la técnica muralista, sino en grabados, como el Taller de la Gráfica Popular o artistas contemporáneos que aluden a los temas que se viven en la actualidad", señaló.

El experto ofreció un recorrido por los murales que acoge la ACSI, "Cuna del Muralismo Mexicano", en especial por la obra de uno de los tres grandes de ese movimiento pictórico: José Clemente Orozco (1883-1949), de quien subrayó que el discurso en sus murales está vigente.

El recorrido inició en la parte baja de este recinto, donde se exhiben los murales "Maternidad", "La destrucción del viejo orden", "La trinchera", "La huelga" y "El banquete de los ricos", todos ellos pintados entre 1923 y 1926.

"Fue aquí, en San Ildefonso, donde nació el movimiento del muralismo; tenemos en nuestro Anfiteatro la pintura mural de Diego Rivera titulada ´La Creación´ y, en realidad, fue Gerardo Murillo, el Dr. Atl, quien lo invito a participar este movimiento".

Práctica con la cual el entonces secretario de Educación Pública, "José Vasconcelos, quería ilustar la historia de México ante las personas que no tenía acceso a la historia escrita o intelectualizada.

"De tal modo que la idea fue pintar sobre México, cierta realidad, para que se pueda entender y, obvio, siendo una escuela fue el espacio favorito para que los muralistas intervinieran estos muros", indicó Cámara.

Subrayó que el muralista oriundo de Jalisco es quien más superficie pintó en San Ildefonso y añadió que la obra que se exhibe en la que fuera una de las instituciones educativas más importantes de la capital de la Nueva España, opción a visitar en estos días de asueto, es la más simbolista del único personaje del movimiento pictórico que participo en la lucha revolucionaria de 1910.

Ejemplo de ello son sus murales "La lucha del hombre con la naturaleza" y "Los elementos", que fueron plasmados en la planta baja del edificio y que más tarde fueron destruidos por él y reemplazados por temas alusivos al movimiento armado de 1910.

Durante el recorrido, el especialista se refirió a la obra "La maternidad", en la que, dijo, se aprecia una influencia muy clásica del Renacimiento en su composición.

Asimismo, destacó que en su momento fue una obra polémica, sobre todo por la figura central: una mujer desnuda hincada de lado y en cuya cabeza se observa una especie de túnica negra.

"La sociedad de las señoras católicas se ofendieron porque en lugar de una maternidad, Orozco pinto una virgen; y a raíz de esa acusación Orozco es suspendido dos años", dijo.

Habló, asimismo, de "La destrucción del viejo orden", mural en el que se aprecia la caída de la vieja estructura, plasmada en tres revolucionarios de perfil y de espaldas.

"El banquete de los ricos" fue otra de las obras abordadas por Cámara, quien expuso que en ella Orozco plasmó una crítica social recurriendo a los dibujos caricaturescos propios de la prensa de la etapa revolucionaria; la línea horizontal que marca dos planos de la obra sirve para señalar la división de las clases sociales, detalló.

En la parte inferior, expuso, se encuentran tres hombres con herramientas de trabajo en sus manos y en actitud de pelear, son los obreros en su lucha diaria por la vida.

Completamente opuesta es la escena en la parte superior, en la que dos personajes disfrutan un banquete, en tanto que otro más se ríe señalando a los trabajadores.

Al continuar con el recorrido, en la zona de las escaleras que suben al primer piso del edificio, comentó que se observa a "Cortés y la Malinche", una de las obras más significativas y que representa el mestizaje en el Nuevo Mundo, a través de la unión de esos personajes a cuyos pies yace la raza vencida.

Abajo de ella, frente a un bloque de piedra, aparece un maguey con algunas pencas cercenadas. El robusto conquistador manifiesta una actitud a la vez protectora y dominante hacia la Malinche, quien permanece inmóvil y serena, según lo refleja su rostro inexpresivo.

La contraposición cromática de la pareja atrae la atención del espectador por encima de otros elementos de la obra, que resume la visión personal de Orozco sobre la Conquista, en la cual en lugar de lamentarse por los aspectos negativos de la misma, reconoce la herencia dual de México.

Ya en el primer piso, explicó las obras "Cruz y Serpiente", "Juventud", "Maguey", "Franciscanos" y "Razas aborígenes". El recorrido continúo en el segundo nivel, donde figuran los murales "Los aristócratas", "Basura social", "Alcancía", "El acecho", "Libertad" y "La ley y la justicia".

Del último mural, el experto anotó que Orozco finalizó magistralmente su mensaje crítico sobre las falsedades sociales, pues en la obra aparecen dos grotescas figuras que bailan en aparente estado de ebriedad.

Por un lado, un hombre que personifica la ley y que porta en su mano derecha una pequeña daga y hace un guiño a la dama que encarna la justicia, con una venda mal colocada en sus ojos que le permite ver solo con uno mientras con dos dedos apenas sostiene la balanza.

Según Cámara, las condiciones de los murales que se exhiben en este recinto después de que fuera escuela preparatoria, se encuentra en buen estado.

"Los murales siempre se han conservado y la autoridad en su restauración es el Cencropam y siempre Patrimonio Universitario se dirige a ellos para que se tome en cuenta la preservación, por eso hoy los tenemos en buenas condiciones.

"Obviamente, siendo escuela, hubo grafitis y ciertas alteraciones, pero en el 2010 se tuvo una restauración de los murales y en breve regresarán para trabajar en ellos, sobre todo en la planta baja, debido a la humedad del manto freático", expuso.

El recorrido concluyó con una breve explicación de los murales de "Masacre en el Templo Mayor o La Conquista de Tenochtitlan", del pintor de origen estadounidense Jean Charlot, y "La fiesta del Señor de Chalma", de Fernando Leal.