Antonia Vera Baltazar, una vida entregada al rescate del Huapango

El amor a su tierra, el cariño que siente por la música nacida de la inspiración de los artistas naturales de la Huasteca Veracruzana y el deseo porque la música tradicional mexicana permanezca viva, motivó a Antonia Vera Baltazar a entregarse completamente para dar continuidad a esa manifestación cultural.

Así lo destacó esta tarde la profesora, en su calidad de coordinadora general del grupo Huitzitzilin, de Tepetzintla, Veracruz, fundado hace ya 17 años.

De igual forma, informó que para celebrar tres lustros de actividades formales, el próximo sábado 28 de marzo presentará el disco "Canto de colibrí" que muestra la experiencia sumada en ese tiempo.

Durante una entrevista con Notimex en el marco de un taller que imparte hoy y mañana en esta ciudad, la profesora destacó que "es una suerte de archivo del trabajo que se ha hecho con los niños y adolescentes, de ocho a 14 años de edad a través del taller donde se dan clases de violín, jarana y huapanguera, instrumentos musicales de esa zona".

El grupo que tiene la misión de promover, fomentar y fortalecer la cultura e identidad huasteca generando espacios y actividades artísticas y culturales, "está constituido como una asociación civil autónoma e incluyente que se adapte a las necesidades e intereses de la población y así transmitir nuestra esencia cultural a las nuevas generaciones", añadió.

Al hacer un balance de esos años al frente del grupo y de la impartición de los talleres, Vera Baltazar mencionó que es positivo y gratificante.

"A los niños se les ha transmitido un conocimiento que antes no tenían, a pesar de que es música inscrita en una cultura con la que nacieron. Por medio de la asociación y los talleres formalizamos esa cultura", dijo.

Al reconocer que una década representa de alguna manera una generación, destacó que a la fecha existen numerosos intérpretes, cantantes, ejecutantes e instrumentistas, así como talleristas egresados de esa organización cultural que ya están trabajando por su cuenta, formando nuevos artistas que tienen el interés de mantener viva esa tradición artística.

"El primer alumno que tuvimos, que hoy es padre de familia y tiene una profesión, no dejó nunca el arte y actualmente se dedica a dar clases y a mantener viva la herencia que los habitantes de la huasteca veracruzana tenemos de nuestros antepasados", ejemplificó la maestra, ataviada a la usanza de las mujeres de esa región del país.

Para mantener viva su esencia cultural, por medio de la preservación de las tradiciones que heredaron de sus ancestros en sus diferentes expresiones, logrando con ello una mejor difusión y conocimiento entre la población, es que se fundó el grupo Huitzitzilin, voz náhuatl que en español significa "Colibrí, fortaleza, libertad y unión", explicó.

La asociación, indicó, imparte talleres de música tradicional, vocalización, artes populares, cuentos y leyendas orales, bordado y danzas tradicionales, y está integrado por ella a la cabeza y Miguel Reyes Ordoñez (asistente general), Saúl Pérez Pedraza (suplente), Martha Apango Ortiz (tesorera) y cuatro vocales ejecutivas.

Por su parte, uno de los talleristas y asesores del grupo, César Juárez-Joyner (Ciudad de México, 1981), quien ya tiene grabado en la piel el arte y la cultura huasteca, dijo que el taller fue abierto en un momento en que los huapangueros parecían extinguirse. "Llegaron a ser muy pocos y actualmente somos alrededor de 30 en la comunidad donde vivimos", acotó.

Productor, artista sonoro e intérprete de música tradicional, licenciado en composición por la Escuela Nacional de Música de la UNAM y promotor cultural, dijo a Notimex que dedica su actividad profesional a diversos campos como la música contemporánea de concierto, piezas de arte sonoro, música tradicional y diseño sonoro para nuevos medios.

Con ese bagaje, el grupo Huitzitzilin de Tepetzintla, Veracruz, alista la presentación del disco "Canto de colibrí", el próximo sábado a partir de las 12:00 horas en La Nana, Fábrica de Creación e Innovación, localizada en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Habrá gastronomía, música y baile en vivo. La entrada será libre.