Educación y cultura, solución contra vileza y fanatismo: Pérez Reverte

El escritor español Arturo Pérez-Reverte consideró hoy aquí que la educación y la cultura son la única solución para que las personas progresen y se afronten la vileza y el fanatismo que anula al pensamiento diferente.

En un encuentro con corresponsales de prensa, el autor comentó que su nuevo libro "Hombres buenos" (editorial Alfaguara) reflexiona sobre cómo España quedó desplazada en su desarrollo científico y de pensamiento en el siglo XVIII al imponerse la religión y la cerrazón ante nuevas ideas.

El libro narra la historia en que el académico de la Real Academia Española, Hermógenes Molina, y el almirante Pedro Zárate, viajan en el siglo XVIII a París a conseguir de forma clandestina los volúmenes de la "Encyclopédie" de D´Alembert y Diderot, que está prohibida en España.

El viaje se convierte en una aventura ante peligros e incertidumbres entre Madrid y París, y en el esfuerzo de los protagonistas por impulsar la razón, la ciencia y la modernización.

El autor (Cartagena, España, 1951) recalcó que mientras Francia, Reino Unido y otros países pudieron privilegiar las nuevas doctrinas y la ciencia, España junto con los países hispanoamericanos no pudo librarse del dogma de la Iglesia.

Enfatizó que en el siglo XVIII en España se debatía mucho sobre el papel de la ciencia y la ilustración y la reacción de la Iglesia, y eso está presente en su novela.

"Cuando comencé esta novela quise que fuera una aventura de libros, de amigos, una peripecia cultural y divertida con diálogos cervantinos, pero a medida que seguí empecé a entrar a ese terreno oscuro que también vale para el presente", precisó.

"Esta novela habla de la cultura como solución para entonces y para ahora, como la única manera de que el ser humano progrese, se entienda y no se destrocen el uno al otro", aseveró.

Aclaró que su libro no aborda este aspecto desde términos sociológicos ni políticos, sino que manifiesta la certeza de que un pueblo sin libros, sin educación, pero además sin saber escuchar y dialogar "es inculto y está perdido".

"No hemos hecho ni allí (en América Latina) ni aquí (España) el esfuerzo por criar generaciones de ciudadanos cultos; los esfuerzos se han truncado por intereses de poderosos y por los cobardes que se callan", refirió.

Expuso que entre otras razones por las que en España ocurrió eso, está el que tras la guerra entre cristianos y musulmanes, se instala la Inquisición "como vigilante de los vencedores", no hay reconciliación y se genera la tendencia a terminar con los vencidos.

"La tendencia a restar y no a sumar, está en el origen de la vileza que tiene lo hispano, incluida América. La diferencia es que un hombre o un pueblo inteligente, escucha, no juzga; y nosotros juzgamos y acallamos antes de escuchar", reflexionó.

Reiteró que su novela "demuestra que aún cuando hay diferencias de ideas" los libros, los viajes, las hazañas compartidas y la educación "crean unos lazos de fraternidad entrañable" sin necesidad de imponerla por la violencia.

"Aún en los peores momentos siempre hay hombres buenos, y que el lector sonría al ver que es posible la amistad y lealtad entre gentes que no comparten el mismo criterio", puntualizó.

Comentó que el libro está dedicado a "hombres buenos" que como en el libro lo es Hermógenes Molina, son los académicos de la lengua, que en España y América y otros países trabajan desinteresadamente "por el buen uso del español.

Agregó que sus protagonistas "son heroicos por su actitud principalmente en su dignidad personal, no por ninguna ideología".