Reabren el Templo de Rómulo con exhibición de antiguas esculturas

El Templo de Rómulo, que el emperador romano Majencio dedicó a su hijo muerto prematuramente, reabre desde hoy sus puertas con una exhibición de esculturas originalmente pertenecientes a la Fuente Juturna, una de las más antiguas de la Ciudad Eterna.

Presentada este jueves a la prensa, la muestra "Lacus Iuturnae. La fuente sagrada del Foro Romano" estará abierta al público hasta el próximo 20 de septiembre.

Incluye siete esculturas en mármol restauradas que formaban parte de la Fuente Juturna, ubicada en las ruinas del Foro Romano, entre el Templo de Cástor y Pólux y el famoso Templo de Vesta, informó en entrevista la arqueóloga Patrizia Fortini.

Explicó que la fuente Juturna, dedicada a la ninfa del mismo nombre -conocida por su belleza y por ser hermana de Turno, rey de los Rútulos e hija del mítico rey Daunus- fue construida en el siglo II antes de Cristo.

De estructura cuadrangular, la fuente recogía el agua de un manantial para todos los habitantes de la ciudad, antes de que la evolución de la arquitectura y la ingeniería romanas permitieran la construcción de sus famosos acueductos.

Dentro de la fuente estaban las estatuas de los Dióscuros, que, según la antigua mitología, eran dos famosos mellizos hijos de Zeus, llamados Cástor y Pólux, y a quienes los romanos consideraban divinidades protectoras del pueblo, recordó Fortini.

Comentó que las estatuas estuvieron durante años resguardadas en el Antiquarium del Foro Romano para su mejor conservación y que con la muestra presentada hoy a los medios se buscó recrear el contexto original en el que estaban situadas.

"La idea era la de mostrar al público obras de arte muy importantes que estaban almacenadas desde hace años. Hicimos una restauración fundamentalmente encaminada a hacer más clara la arquitectura de las esculturas, que están fragmentadas, tal y como fueron encontradas en 1900", señaló.

Para la exhibición se eligió el Templo de Rómulo, ubicado a unos metros de la Fuente Juturna, que también ha sido reabierto al público luego de varios años de obras de restauración aun no finalizadas.

El edificio fue identificado durante mucho tiempo como el templo dedicado a Valerio Rómulo, hijo divinizado de Majencio, aunque previamente formaba parte del complejo imperial del Templo de la Paz en la Vía Sacra del Foro Romano.

El Templo de Rómulo conserva su portón original de bronce encuadrado por dos alas de muro que formaban una exedra. A ambos lados del edificio hay cuatro hornacinas y dos salas alargadas y con ábside, precedidas por columnas de mármol veteado que aparentemente alojaban las estatuas de los Penates.

En el siglo VI, el templo pasó a ser el atrio de la iglesia de los santos Cosme y Damián, edificado en buena parte de lo que era el Foro de la Paz, mientras que de época medieval son los frescos que aun se pueden observar en sus paredes internas.

La exhibición incluye las estatuas de los Dióscuros y sus caballos y una de Apolo, además de un pretil de pozo de la Fuente Juturna y un altar.

Las esculturas datan de entre los siglos II antes y II después de Cristo, mientras que para su exhibición fue recreada con luz artificial la iluminación original del Templo de Rómulo, que tenía una cúpula semiabierta que permitía el paso de los rayos del sol.

Según la leyenda, los Dióscuros aparecieron ante los romanos para guiarlos contra los latinos en la defensa de la ciudad en la batalla del Lago Regillo (en el año 499 antes de Cristo).

Cástor y Pólux fueron después vistos abrevando sus caballos en la Fuente Juturna y por ello sus esculturas adornaban ese monumento.