Sandro Botticelli imprimió elegancia y melancolía a sus obras

Creador de aclamadas obras como "La primavera" y "El nacimiento de Venus", por las que es considerado el máximo representante del romanticismo florentino, el pintor Sandro Botticelli nació hace 570 años, el 1 de marzo de 1445.

Su perfil biográfico publicado en "sandrobotticelli.net", señala que el pintor renacentista nació el 1 de marzo en la ciudad de Florencia, Italia. Su verdadero nombre era Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi y se le conoce como Botticelli (botijo) por ser extensión del sobrenombre de su hermano.Para otros era el nombre del orfebre del que fue aprendiz.

Botticelli, cuya obra enmarca una notable elegancia, melancolía y fuerza expresiva en sus trazos, estudió en la escuela de Florencia durante el Renacimiento, en la segunda mitad del Quattrocento.

Otro de sus maestros fue Fra Filippo Lippi (1406-1469), y trabajó de pintor y grabador con Antonio del Pollaiuolo (1433-1498), de quien aprendió el dominio de la línea. También recibió una gran influencia de Andrea del Verrocchio (1435-1488).

A los 25 años, el joven pintor tuvo su propio taller, en el que dedicó casi toda su vida a trabajar para las grandes familias florentinas, especialmente los Médicis, para los que pintó retratos, entre los que destaca el de Giuliano de Medici.

Con la integración al brillante círculo intelectual y artístico de la corte de Lorenzo de Médicis (1449-1492), Botticelli recibió la influencia del neoplatonismo cristiano, el cual pretendía conciliar las ideas clásicas con las de la nueva religión.

Lo anterior se puede apreciar en dos de sus obras más conocidas, "La primavera" y "El nacimiento de Venus", las cuales fueron elaboradas para una de las villas de la familia Médici, y que hoy en día se hallan en la Galería de los Uffizi.

De su trabajo también destaca la serie de cuatro cuadros "Nastapio degli Honesti", donde recrea una de las historias del Decamerón, de Bocaccio.

En la obra del pintor florentino destacan los temas religiosos, principalmente tablas de Vírgenes, como "La Virgen escribiendo el Magnificat", "La Virgen de la granada", "La coronación de la Virgen" y "Virgen con el niño y dos santos", así como "San Sebastián" y un fresco sobre "San Agustín".

En 1481 Botticelli fue uno de los artistas llamados a Roma para trabajar en la decoración de la Capilla Sixtina del Vaticano, donde pintó los frescos "Las pruebas de Moisés", "El castigo de los rebeldes" y "La tentación de Cristo".

En la década de 1490, cuando los Médici fueron expulsados de Florencia y el monje dominico Girolamo Savonarola (1452-1498) predicaba la austeridad y la reforma, el infierno y la condena, el pintor fue impregnado de una crisis religiosa.

Así, destruyó todos los cuadros de contenido pagano, lo que le significó quemar mucho de su trabajo anterior, y cayó en la pobreza; de no de ser por sus patrones anteriores hubiera muerto hambre.

Sus obras posteriores, como la "Pietá", y sobre todo "La Natividad mística" o "La crucifixión mística" expresan una intensa devoción religiosa, pero al mismo tiempo un retroceso en el desarrollo de su estilo.

Otras de sus obras son "Marte y Venus", "La fortaleza", "Palas y el Centauro", "La calumnia" y varios retratos de sus mecenas, que para los especialistas no cuentan con la belleza, mística, luminosidad y espíritu de sus otras composiciones.

El sitio especializado "buscabiografoas.com" señala que Sandro Botticelli, uno de los pintores más destacados del renacimiento florentino, quien desarrolló un estilo muy personal en la armonía y belleza de sus trazos, murió en Florencia 17 de mayo de 1510.