Indígenas, los más desplazados de América Latina

De México a Brasil el mayor número de individuos forzados a moverse de su territorio pertenece a comunidades originarias, señaló Katherine Isabel Herazo González, profesora de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM.

En su trabajo "Los que huyeron (jataveletik). Representaciones sociales y derechos humanos de los indígenas desplazados", planteó que esos movimientos cambian en la medida que las fuerzas sociales y los poderes hegemónicos y contrahegemónicos entran en tensión.

Explicó que esa situación se extiende a países de la región por los conflictos comunitarios, políticos y económicos y se empieza a presentar como una forma de ganar guerras internas, es decir el desplazamiento se vuelve una estrategia político-militar.

Puso como ejemplo Chiapas, con el movimiento zapatista; Nicaragua, con los miskitos; Colombia, con los nasas y embera katios, y Perú, con los ashánincas, cada uno asociado a un proceso sociopolítico.

La egresada del Programa de Posgrado en Estudios Latinoamericanos de la Facultad de Filosofía y Letras indicó que también hay otras poblaciones desplazadas no indígenas, aunque la investigación se enfocó a ese núcleo por ser, históricamente, el más vulnerable.

"A nivel micro mi idea fue resaltar cómo se experimentan las garantías individuales en estas comunidades, qué tan vulnerables son y estudiar sus representaciones sociales en el rubro. Eso demostró por qué persiste el debate sobre su violación y vulneración".

Indicó que trabajó con población tzotzil y tzeltal y que en el primer grupo su lengua no tiene palabras para designar a los derechos humanos, lo que constituyó el primer dilema epistemológico, porque los conciben como algo lejano y venido de Occidente.

"Desde su cosmovisión los derechos humanos no sólo son construidos por la normatividad o la regularización humana, sino que existen otros de índole consuetudinaria, basados en usos, costumbres y maneras de entender la realidad", detalló.

Esa noción se afianza en su afinidad política, como en el grupo de la sociedad civil Las Abejas, que defiende su tierra, autonomía y territorio, pero pacíficamente. Al desplazarse los elementos éticos y religiosos juegan un papel fundamental.

Su estilo de cohesión y de vivir comunitariamente, planteó, "permite a esas comunidades generar redes de apoyo, muy importantes al moverse de sitio".

Sobre el título de su tesis la académica expuso que el término desplazar no existe para esos pueblos chiapanecos y quienes lo hacen son descritos como los que huyeron.

"La forma de nombrar al mundo revela una particularidad al concebirlo; para ellos quienes partieron fue por miedo, terror y hostigamiento".

La investigación de Herazo González rescata la historia y las voces de quienes se vieron obligados a abandonar su sitio y establece que los derechos humanos son un pilar por el cual luchar.

"Si alguien se desplaza no sólo pierde su tierra, sino también su trama social e historia, lo que provoca una desestructuración de identidades. Además, para los indígenas la relación con su territorio es sagrada", externó la académica en un comunicado de la máxima casa de estudios.