Rondan Minería los espíritus de Velasco, Nishizawa, Kahlo y Posada

Los espíritus del paisajista José María Velasco, del pintor Luis Nishizawa, del fotógrafo Guillermo Kahlo y del grabador José Guadalupe Posada, rondan el Palacio de Minería a través de diversas ediciones de arte y gran formato que el Pabellón del Estado de México ofrece en la XXXVI Feria Internacional del Libro que se lleva a cabo en ese recinto hasta el 2 de marzo.

Durante una entrevista con Notimex, Ismael Ordoñez Mancilla, secretario técnico del Consejo Editorial de la Administración Pública Estatal mexiquense, informó que del pintor y paisajista mexicano José María Velasco y Gómez-Obregón (1840-1912) se ofrece el libro "José María Velasco. Un paisaje de ciencia en México", un volumen de cuidada edición debida al maestro Elias Trabul.

"El tomo no sólo está conformado por información biográfica de ese artista nacional, sino básicamente científica, cualidad que lo convierte en uno de los más originales del tema. Es, desde luego, un libro de arte en todos los sentidos, con la ventaja de que informa a los lectores sobre la ciencia y la iconografía en el siglo XIX mexicano, lo mismo que de las técnicas de la ilustración científica en este país entre los años 1769 y 1868", añadió.

Ordoñez Mancilla destacó que el libro, una de las piezas fundamentales que ha publicado el Fondo Editorial del Estado de México (FOEM), incluye un estudio sobre la flora pintada por el maestro. "De manera acuciosa y detallada, se publica en esta obra, dando oportunidad al lector común y al estudioso del tema de conocer a José María Velasco en un contexto diferente al que habitualmente se conoce", puntualizó.

Por otro lado, el entrevistado se refirió a una pieza que toca la inagotable obra, y noble figura y sensibilidad del pintor mexicano de ascendencia oriental Luis Nishizawa Flores (1918-2014), quien inscribió su arte en los periodos del expresionismo, muralismo y arte abstracto, dejando para la posteridad numerosas obras plásticas y escuela para los nuevos valores.

"Nishizawa. Luz y explosión de color" recoge la vida entera del artista que aparece "dormida entre sus obras porque su vida fue plácida, tranquila, carente de relieves; nada brusco hay en ella. Nishizawa no luchó en política como Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, no sostuvo polémicas como Picasso, no vivió ni la mitad del escándalo de Dalí; vivió inmerso en la pintura y sólo vivió para la pintura, antes que de ella", expresó el funcionario cultural.

Sobre el fotógrafo Guillermo Kahlo (Carl Wilhelm Kahlo, alemán-mexicano, padre de la artista Frida Kahlo, quien pintó su retrato), Ismael Ordoñez Mancilla recordó que nació en Pforzheim, Alemania, el 26 de octubre de 1871 y murió el 14 de abril de 1941.

En realidad, este artista de la lente se ha hecho famoso por su talentosa hija Frida, y aunque él desarrolló una importante, cuan trascendente, obra fotográfica, muy poco se sabe de él.

"Guillermo Kahlo. Luz, piedra y rostro" es una obra de gran formato y atractiva portada que en sus páginas cobija numerosas imágenes, agudas, implacables por la minucia del detalle y la comprensión del conjunto. Guillermo Kahlo construyó un complejo universo visual, lo que muy pronto derivó en un caso extraordinario, y por lo mismo raro, en el panorama de la fotografía en México. Su escuela todavía se siente en algunos fotógrafos.

Como muchos extranjeros, llegó al país para probar fortuna y obtuvo una posición en el mundo fotográfico sin necesidad de recurrir al costumbrismo, uno de los temas favoritos de los forasteros, quizá, porque a diferencia de ellos, optó por integrarse a la sociedad mexicana a través de su oficio.

Trabajó distante del gremio que operaba en la capital y de los protagonistas de la cultura porfiriana y revolucionaria, con quienes tuvo una relación sólo profesional.

Finalmente, el entrevistado citó a José Guadalupe Posada (1852-1913), quien dio lustre a la caricatura, el grabado y la ilustración en México. El libro en cuestión es "José Guadalupe Posada. Arte, ciencia, salud", que de entrada refiere que se trata de una figura imprescindible dentro del arte de este país, célebre por sus escenas costumbristas y folclóricas, de crítica socio-política.

"El testimonio de los llamados 'Tres grandes´ de la pintura mural, Orozco, Rivera y Siqueiros, lo posiciona como un destacado maestro, cuya influencia continúa vigente. Es el eslabón que une el arte del grabado popular con la estampa moderna. Una figura sin par, 'El grabador de genio' y máximo exponente de su arte, aunque de manera irónica en vida no tuvo esa valoración y su obra fue poco apreciada por el ámbito cultural", concluyó Ordoñez Mancilla.