Bailaora María Juncal cautiva con su obra "El encierro de Anne Frank"

María Juncal, Compañía Flamenca, ofreció la obra "El encierro de Anne Frank", bajo la dirección y coreografía de María Juncal, que combinó música, cante, baile, teatro y danza contemporánea, dentro de una conmovedora historia que generó una gran ovación del público por varios minutos.

El escenario de la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes fue el marco de la actuación de la bailaora española María Juncal, dentro del ciclo "Flamenco", que cautivó no solamente por su excelsa técnica de zapateado, sino por su interpretación escénica como Anne Frank.

La obra "El encierro de Anne Frank", basada en la obra original de Gladiola Orozco, reunió también a destacados músicos y cantantes como Basilio García y Yago Santos, guitarras; Mayté Maya y Juan Carlos Treviño, cante; Diego Villegas, clarinete; Vicente Suero, percusión, e Israel Torres Araiza, violín, quienes acompañaron a la bailaora española.

Con una entrada fenomenal y poco usual, Juncal apareció por una puerta de la Sala Principal que funciona como entrada y salida al público, pero que en esta ocasión sirvió para el recorrido de Anne Frank (1929-1945), vestida como estudiante.

Al tiempo en que los músicos tocaban y cantaban, el personaje central era seguido con una luz que la iluminó hasta llegar al escenario para colocarse en un armario abierto donde empezó a moverse a través de danza contemporánea.

Con su diario en sus manos, que en algunas ocasiones enseñaba, la bailaora Juncal mostró las distintas facetas de una niña en una situación realmente difícil como fue la Segunda Guerra Mundial.

Las alegrías, pasando por la melancolía hasta los miedos y temores, eran interpretados por la artista española Juncal, quien mostraba ese lado escénico en un principio de la obra, pero que poco a poco enseñaba sus dotes que le han llevado a pisar importantes escenarios del mundo.

Juncal mostró su lado más teatral y el flamenco como el hilo que hilvanó e hizo encajar las escenas con martinete, alegrías, taranta y bulerías, a través de su perfecta técnica del zapateado de forma muy sutil y lenta hasta llevarlo con fuerza.

A través de una pieza melancólica, el personaje de Anne Frank tomó su pequeño suéter y su maleta con la que entró, pero ahora para despedirse de su espacio en el que vivió y soñó por varios minutos sus alegrías y miedos, bajándose del escenario y retirarse por la puerta por la cual entró, ante los fuertes aplausos del público.

María Juncal inició sus estudios en danza en las Islas Canarias de la mano de su tía abuela Trini Borrull, después en el Centro de Arte Flamenco y Danza Española Amor de Dios, en Madrid. Se ha presentado en teatros de Europa, Medio Oriente, Estados Unidos, Centro, Sudamérica y Asia con su propia compañía.