Recuerdan al escritor Federico Campbell a un año de su muerte

Como un hombre generoso, un extraordinario ser humano, siempre preocupado por el acontecer político y social de México, además de un promotor de talentos literarios, amigos y colegas recordaron al escritor Federico Campbell (1941-2014) en un café de la zona de la Condesa en esta capital.

Organizado por la Secretaría de Cultura del Distrito Federal, su titular Eduardo Vázquez Martín, la periodista Blanch Petrich; el editor Eduardo Clavé, el poeta David Huerta y Carmen Gaitán, viuda de Campbell, se dieron cita en el café La Gloria, donde el autor tijuanense charlaba en compañía de sus amigos mientras disfrutaba de una taza de café.

Bajo el título "La Condesa de Campbell. Un año sin Fede Erratas", sus amigos regresaron al lugar que el escritor disfrutaba frecuentemente, a su colonia, donde en compañía de un café, lo evocaron, al tiempo de compartir un par de anécdotas.

Desde distintas miradas, los ponentes recordaron con cariño al autor tijuanense, contado breves anécdotas y relatando que era en "La Gloria" donde escribía sus columnas que más tarde eran publicadas, además de sus preocupaciones y reflexiones sobre el acontecer mundial y nacional.

Carmen Gaitán, viuda de Campbell, se dijo agradecida por el homenaje y señaló que "es muy grato recordarlo y festejarlo en la colonia donde vivió 17 años, porque era un asiduo caminante".

"Aquí, iba a la peluquería, quería mucho al 'pifas' el señor de los periódicos situado en la calle de Cuernavaca y Michoacán. Toda la Condesa está muy impregnada por la personalidad de Federico.

"Era un caminante asiduo, se encontraba muchas veces con Juan Gelman, platicaban, o con Humberto Musacchio, era una colonia deliciosa que se prestaba para que tomara café; Federico era un hombre que tenía una preferencia por el café express con un croissant y al mismo tiempo caminaba por el Parque España y México", señaló.

La también directora del Museo Nacional de San Carlos reiteró que por esta colonia se encontraba además con personajes como Andrés de Luna, Norma Patiño, Rogelio Cuéllar, entre muchos de los habitantes.

"(La Condesa) era una colonia que tanto quiso y en la que escribió sus mejores obras", refirió Gaitán, al comentar que en este café, comían seguido, "pues se trata de un restaurante encantador con precio accesible".

"Ahí saludamos a Eduardo Vázquez cuando lo nombraron secretario de Cultura, él estaba comiendo y lo saludamos y visitamos.

"Se trata de un espacio que cruzamos todo el tiempo por el frente y donde muy grato nos sentábamos a comer o simplemente a tomar café", indicó.

Por su parte, el editor Eduardo Clavé refirió que era en este lugar donde él se reunía frecuentemente con Federico Campbell.

"Yo vivo cerca y él a una cuadra de ´La Gloria´, nos veíamos mucho y al grupo se sumaba David Huerta, en general éramos Huerta, Campbell y yo", dijo Clavé, quien agregó que pasaban largas y tendidas horas bebiendo café en lugar de cerveza.

El editor recordó que era el autor de obras como "Clave morse" o "Máscara negra", entre otros, quien llevaba siempre la conversación.

"En realidad salía como para pensar lo que estaba escribiendo o lo que quería escribir, las ideas que le rondaban; te sentabas con él y temas nunca faltaban.

"Teníamos diálogos en común, obviamente la política y que todos los días mostraba su asombro de las increíbles cosas que suceden en México", señaló.

Eduardo Clavé recordó que al traductor de obras de teatro de Harold Pinter, David Mamet y Leonardo Sciascia, le preocupaba mucho el poder y el abuso.

"Siempre estaba bien, pero se nos fue por una cosa que tenía, pensó que era una gripa fuerte y no se percató que era la influenza", señaló el editor, quien dijo haber conocido la noticia de la muerte del escritor en los medios impresos.

Señaló que Campbell fue un hombre que siempre tenía tema de conversación, muchos de ellos, comunes entre sus compañeros.

"Nos sentábamos a platicar sobre el espionaje, la novela policiaca, los asesinatos, los políticos, eran los temas que le sorprendían porque entendía muy bien las pasiones políticas, se sorprendía de lo que era capaz el hombre", expresó.

Clave reveló que en Federico "nunca había maldad, nunca habló mal de nadie, por el contrario, tenía muchos amigos y no le gustaba recibir premios, era un tipo solitario y muy a su trabajo".

"Campbell y yo íbamos juntos a desayunar y comer y luego de un rato de platicar de la moral, de manera invariable él me decía: ¿Crees que sirve de algo lo que escribo? Y tras un silencio, expresaba: ¿Te has fijado que en México puedes denunciar y no pasa nada. He dicho cosas en mis artículos y no pasa nada".

"Él esperaba que le respondiera que en efecto no sirve nada de nada, pero no podía darse por vencido, porque si la literatura y el periodismo no sirven para mejorar la vida y prevenir calamidades, entonces no sirve para nada. Creía en que algo se podía cambiar y volvía a escribir artículos valientes y no se desanimaba, así era Federico", relató.

En su oportunidad, David Huerta continuó con las citas de la manera de ser del homenajeado, de los autores que conocía, de su personalidad, de la información que tenía sobre otros personajes y que muchas veces le servían como puente para hacer varios artículos. NTX/MBH/MAG