"Pecados y Virtudes", lo nuevo del artista mexicano Julio Chico

El artista mexicano Julio Chico pretende llegar a las galerías europeas con su más reciente producción plástica, una colección de bronces llamada "Pecados y virtudes", inspirada en las siete debilidades en las que incurre la naturaleza humana.

El promotor de la exposición, Enrique Sancho, dio a conocer lo anterior y anotó que se trata de una colección de esculturas, cuya narrativa plástica llama la atención sobre la armonía y el bienestar que puede tener el ser humano a partir de admitir sus quebrantos.

Las piezas, dijo, no muestran únicamente la cara del vicio, también dejan entrever la otra parte, es decir, las virtudes que pueden y deben contrarrestar esos vicios.

El mexicano, nacido en la Ciudad de México en 1947, promueve aquí esa colección de esculturas, en busca de que sean exhibidas.

Al respecto, comentó que por una cara tienen el pecado y por la otra la virtud, "la cual estoy representando a través de formas y ritmos".

Para él, la forma y el ritmo, es como gran música que está hecha de sonidos y silencios armonizados y se llega a la perfección al fundirse. No hay letra, únicamente sonidos, silencios y armonía, esa es la gran música.

Chico reconoció que no tiene propiamente un objetivo, "no estoy pensando en enviar ningún mensaje cuando pinto o hago escultura, tampoco estoy tratando de que la gente sienta, sino que simplemente me sumerjo en lo más profundo de mí ser y expreso esas simbologías.

"No estoy preocupado o pensando qué voy a hacer, simplemente 'buceo' dentro de mí y las cosas se van dando", dijo.

Por su parte, Sancho recalcó que "la intención de Julio Chico con esta nueva colección de esculturas, no es otra que hacer reflexionar a la sociedad sobre los excesos en los que vive".

Aseguró que la lujuria, pereza, gula, ira, envidia, avaricia y soberbia, los siete vicios humanos, los pecados capitales que se dice, llevan a los seres humanos a la perdición, pueden convertirse en obras de arte siempre que sean tratados por las manos adecuadas.

Expuso que en las piezas de mediano formato, realizadas en distintas pátinas de bronce, se aprecia un mensaje subliminal que trastocará los pensamientos del espectador.

Julio Chico se descubrió artista desde los 14 años. Las obras ya consolidadas de su primera etapa (1977-1985) fueron postales muy urbanas llenas de sátira a la pobreza humana, a veces a la económica, otras a la espiritual.

Por entonces el color y la forma en su gráfica recreaban ambientes similares a los grabados negros de Goya.

La colección "Personajes", señalan los conocedores de su arte, reune todas las características de esta singular producción.

Después, en la búsqueda de un desarrollo y crecimiento conceptual se inclinó hacia la acuarela, elaborando temas muy parecidos a los anteriores, pero de inmediato abordó también el óleo y decidió incorporar imágenes femeninas para matizar las atmósferas.

Ha trabajado en la búsqueda de la cultura prehispánica, la simbología de las deidades de los antepasados y más adelante, la serie de acrílicos y óleos sobre tela denominados "Almas Fracturadas", formaron parte de su primera presencia en el Museo de Arte de Querétaro.

Ahí, entre colores marrón, naranja, azul, rojo y amarillo, fundidos en texturas ásperas pero a la vez vibrantes, Chico narró el doloroso y complejo proceso del mestizaje, los ultrajes de la Colonia hasta que se formó la nueva civilización, la cual aún no pierde sus prejuicios y marginalidades.

Luego generó la colección "Raíces" y más adelante otra dedicada al Universo con los Planos de Euclídes, la Geometría Espacial, la Gravedad, la Luz, el Génesis y la muerte de las estrellas, los Hoyos Negros, las Galaxias, el Polvo Cómico y el Big Bang.

Más recientemente, la inquietud del pintor, escultor y grabador mexicano se vierte en óleos de mediano y gran formato con temas oníricos que revelan temas fantásticos.